Retroinnovación/Retroinnovation

La innovación, todos lo sabemos, involucra nuevas cosas, nuevos comportamientos, nuevas alternativas de solución a problemas viejos; hoy en día generamos problemas nuevos y nos esforzamos constantemente en buscar nuevas soluciones, esa innovación que resolverá pronto la problemática.

Y olvidamos.

Olvidamos que hay viejas soluciones que funcionan y que bien podrían ayudar a resolver esos nuevos problemas, es decir, traer al presente soluciones del pasado que resuelvan el futuro.

Recientemente he tenido la oportunidad de estar en varias salas de espera, esas en las que antes, muy antes, salía el dueño a saludar y a agradecer que tuviéramos paciencia, que muy pronto estaría con nosotros atendiendo nuestro asunto.

Con el paso de los años y lo acelerado de nuestras vidas, esa atención personalizada se vio sustituida por revistas, luego un monitor de TV y, ahora, por una conexión WiFi.

Pues bien, tremenda sorpresa que me llevé cuando visité un par de talleres y el gerente vino a recibirme y a atenderme personalmente en la sala de espera, asegurándose que todo estuviera bien; me dio un diagnóstico rápido, pero muy claro de la situación y me pidió confianza y paciencia para que los técnicos resolvieran el problema.

Una de las personas que estaba a mi lado era un joven, cuando salió el gerente me dice, “¡Qué moderno! La atención es muy buena e innovadora aquí”.

No pude dejar de sonreír. Eso es lo que yo llamo retroinnovación.

Viejas y olvidadas soluciones para viejos y nuevos problemas.

Otro ejemplo, también por supuesto, trayendo el pasado al futuro. Las tiendas de barrio, los abarrotes, esas en donde uno va siempre a comprar cada día o cada tercer día lo mismo, tienen siempre una cara amiga detrás del mostrador, el dueño del negocio y el cliente construyen una relación de confianza con el paso de los años, una confianza que alcanza para dar crédito de palabra, el “mañana te lo pago” se cumple, pero también se anota, se usaba una libretita en donde se anotaban los créditos y los pagos de cada cliente, y este a su vez, llevaba su propia libreta con las mismas anotaciones.

Hoy, eso puede volver pero en forma de App, lo anotas en tu sistema y pasa al teléfono del cliente, incluso con recordatorios que ayuden al olvidadizo ocasional.

A eso yo lo llamo retroinnovación, a falta de una palabra mejor.

Bueno, creo que ahora lo podemos llamar innovación vintage.

Enjoy

Innovation, we all know this, involves new things, new behaviors, new solution alternatives to old problems; nowadays we manage to create new problems and we constantly make efforts to find new solutions, that innovation that will solve the problem in a short term basis.

And we forget.

We forget there are old solutions that work and could help to solve those new problems, in other words, bring to the present solutions from the past that could solve the future.

Recently I had the opportunity to be in several waiting rooms, those in where a long time ago the owner came out to greet and thank us for our patience, and to asure us that he will was going to be with us taking care of our business soon enough.

With time passing by and with our accelerated lives, that personal attention was substituted with magazines, then with a TV screen and, now, with a WiFi access point.

Anyway, what a surprise I took when I visited a pair of workshops and the manager came out to greet me and to talk personally with me about my car problems, he gave me a quick but clear diagnostic and asked for my patience and confidence in the technicians solving the problem.

One of the persons in the waiting room with me was a young men, when the manager went out he said to me: “How cool! The service is very good and innovative in this place”.

I just couldn’t stop smiling. This is what I call retroinnovation.

Old and forgotten solutions for old and new problems.

Another example, this too of course, bringing the past to the future. Local stores, neighborhood grocery stores, those in where we always go to buy, daily or once a week, this stores, they have always a friend’s face behind the counter, the owner and the client develop a trust relationship over the years, a trust that can give credit by the word, “I will pay you tomorrow” is real and true, but it’s also written in small books, one for the owner, and one for the client.

Today, this can be trending again, but with an App; you put it into your system and from there it goes to the client’s smartphone, even with reminders so they help the occasional forgetful.

This is what I call retroinnovation, in the lack of a better word.

Well, I guess we can now call it vintage innovation.

Enjoy

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