Día de cuentos

portadalibro

Este día he decidido poner en este blog algo más que mi vida profesional, un poco de lo que soy como persona. Y como persona, me gusta escribir cuentos, contar historias que imagino y conocer personajes que no existen más que en las líneas que escribo.

El Día de Muertos ha sido para mi una fascinación desde pequeño, me he inventado relatos e historias alrededor de este día; cuando veo las fotografías en los altares siempre me pregunto sobre la vida que tuvo el personaje; el que esté en un altar significa que lo recuerdan, que lo extrañan.

Y los vivos la pasamos muy bien el dos de noviembre, comemos, bebemos y vivimos la tradición de la mejor manera posible; pero a mi de repente me asaltan las dudas, y una de ellas fue: ¿y si a los muertos no les gusta su fiesta? ¿Y si ellos no quieren venir y se sienten obligados?

Y encontré muchas respuestas, imaginé personajes, escenarios y ocasiones en el más allá alrededor del Día de Muertos y construí este libro: Día de Muertos desde el más allá.

Pude imaginar diez relatos cortos, diferentes y me he divertido y he sufrido en el viaje, me he encontrado conmigo mismo y con mis temores y con mis fantasmas; no porque crea mucho en ellos en el mundo del más allá, sino porque les vivo en el más acá.

Por ejemplo, en el relato cinco que se llama “Esta vez nadie regresa“, el personaje se encuentra rodeada de miles y miles de niños en el más allá, y toma una decisión que no sólo le cambia la vida a ella y a esos niños, sino que puede trastocar la del más acá, en una parte del relato dice así:

Ahora era diferente. Ella estaba muerta, y las reglas aquí eran diferentes; por ejemplo, no había nada que preparar, sólo había que recordar el camino; y el camino lo indicaba el hogar o las personas; a veces había muertos que iban a su hogar y se sentían como en casa, aún y cuando ahí habitaran otras personas; y otras veces seguían a sus vivos de casa en casa conforme se iban mudando.

Con el tiempo había podido entender que ese camino era más claro cuando el vínculo que se había tenido en vida con las personas había sido duradero e íntimo; mientras más vida se hubiera pasado con los vivos, más sencillo era encontrarlos de nuevo.

O como en el relato nueve,”Era el día después, o sea el tres“, donde se cuenta una historia de amor, con Ricardo en una cama de hospital y el amor de su vida que lo visita desde el más allá, y con ese dolor que sólo se siente cuando se ama de verdad le dice quedito:

Le dijo vámonos conmigo, ya es hora. Pero Ricardo sólo cerró sus ojos y con eso le dijo no; no es tiempo aún. Y le dolía verlo así, sufriendo y esperando que fuera la hora. Y no llegaba.

Así habían pasado el dos completo, y ahora era el día después, y no podía dejarlo solo, quería llevárselo de una vez, liberarlo del dolor de la enfermedad y de la soledad, volver a pasar la nueva vida, esta vez eterna, juntos.

Y en el libro hay jóvenes, y parejas, y niños y ancianos; hombres y mujeres que viven su día a día, y que justo en el Día de Muertos esa rutina se rompe porque hay que venir al mundo de los vivos. En México el día dos de noviembre los invitamos a su fiesta. Y ellos vienen.

El libro está disponible únicamente en formato electrónico,  basta con que se conecten al sitio rafaelcota.chopeo.mx, realicen la compra y a la vuelta de correo tendrán su ejemplar en dos formatos: en ePub y en PDF para que lo puedan leer en su computadora, su Tablet o su teléfono.

Y claro que podrán interactuar conmigo y me podrán decir si el viaje ha sido uno bueno o uno malo. De verdad espero que este viaje por ese mundo imaginado sea un viaje que valga el placer.

Enjoy

 

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