Innovación por equivocación

Siempre escuchamos decir que la innovación,la creatividad y el emprendimiento son actividades que requieren una alta tolerancia a fallar; es decir, son procesos en donde cometer errores y equivocarse debe ser entendido como algo normal, precisamente como parte del proceso.
Pero la verdad sea dicha, nunca estamos en realidad preparados para aceptar que fallando es como se llega al éxito en la innovación. Las empresas no premian los fallos ni las equivocaciones, las empresas esperan resultados positivos y el alcance de objetivos, por ello, no se tiene una tolerancia empresarial al fallo o al error; y es así como la innovación es evaluada bajo los mismos estándares que el resto de las áreas de la empresa, como el control de calidad, las ventas, la logística y la producción; sin embargo, es bueno recordar algunos de los errores exitosos de la historia, es decir, cuando se ha hecho innovación por equivocación:
  1. La penicilina es quizás uno de los más errores más conocidos, Alexander Flemming encontró su droga mágica una vez que dejó sus experimentos a un lado. Haber desechado una muestra fallida le permitió observar que el moho que creció en ella terminó con la bacteria a su alrededor.
  2. Pemberton inventó la Coca Cola tratando de desarrollar un remedio para desórdenes nerviosos y dolores de cabeza, la original contenía vino, pero cuando se prohibió la venta de alcohol, nace su versión carbonatada.
  3. Galletas con chispas de chocolate fueron inventadas por Ruth Wakefield, queriendo hacer galletas de chocolate, se dio cuenta que no tenía el ingrediente principal y tomó un trozo de chocolate dulce y lo partió en pedazos más pequeños para ponerlo en la mezcla creyendo que se derretiría; el resultado, las galletas con chispas de chocolate.
  4. Post-its; Spencer Silver y Art Fry de los laboratorios de 3M desarrollaron un adhesivo de muy baja adherencia, que además podía reutilizarse sin dañar las superficies, pero como sólo podía pegar materiales muy livianos, pasaron más de 20 años tratando de encontrarle un verdadero uso, hasta que en 1980 lo pudieron sacar al mercado tal y como lo conocemos.
  5. El viagra nació buscando un tratamiento para la angina de pecho y terminó siéndolo para la disfunción eréctil, generando un mercado de billones en apenas unos años.
  6. Charles Goodyear estuvo buscando una forma de tener un plástico resistente, hasta que por error mezcló caucho, azufre y plomo en una estufa caliente, dando lugar al caucho tal y como lo conocemos.
Y así podríamos seguir listándolos como la sacarina, el velcro, el cognac, los rayos X, las papas fritas, que además tienen una historia curiosa, fueron creadas por el chef George Crum como una forma de castigar a uno de sus comensales que se quejó de que sus papas estaban muy suaves y húmedas, así es que se las hizo de nuevo tal y como las conocemos ahora. Se puede decir que el tiro le salió por la culata.
Estos inventos o innovaciones nos han estado acompañando a lo largo de nuestra vida, y, en realidad, todos ellos no son producto de errores, sino de emprendedores, creativos e innovadores que han sabido perseverar y no tomarse demasiado en serio sus errores como para que les impidieran volver a intentar; un emprendedor exitoso es uno que seguramente ha sabido aprovechar las oportunidades que sus errores han generado.
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Mejora continua o innovación disruptiva

No pasa mucho tiempo sin que la pregunta surja, y menos en aquellas empresas donde hay mezcla de generaciones, es decir, donde hay Millenials y Generación X intentando sumar sus talentos. ¿Debemos seguir la ruta de la mejora continua o debemos de buscar la innovación disruptiva?
Seguramente los X estarán a favor de la mejora continua, es decir, una innovación progresiva que les permita avanzar sin prisa, pero sin pausas; que vaya introduciendo cambios de a poco, controlables y predecibles. Suena muy bien, la resistencia al cambio es mínima, la curva de aprendizaje es prácticamente nula y se aprovecha el mismo ritmo y rutinas de trabajo establecidas en la empresa; la cultura organizacional no se ve modificada en gran manera, salvo la comprobación de que la empresa está comprometida con el cambio y que afianza la cultura de la calidad y la mejora continua. Después de todo, la empresa ha invertido tiempo, dinero y esfuerzo en la certificación de ISO-9000, y esta es la forma de sacarle provecho.
Sí, la innovación progresiva es sencilla y rápida de implementar y con mínimo riesgo; pero es precisamente eso, el mínimo riesgo el que hace que el retorno de inversión sea también mínimo; los beneficios que se obtienen no son precisamente rompedores de tendencias, es decir, si la empresa lleva ya una tendencia a la baja, es difícil que con esta política de mejora continua la tendencia se modifique con la rapidez que la empresa quiere o necesita; por otro lado, si la tendencia es a la alza, la curva tampoco se verá modificada de forma impresionante, sólo sumará unos cuantos puntos a esa tendencia.
Ya veo a los millenials en esa empresa siguiendo esta ruta, a regañadientes y con la esperanza de que eso cambie, constantemente estarán proponiendo ideas que significan tomar la ruta de la innovación disruptiva, esa que hace que las reglas del juego cambien por completo, esa que logra dar saltos cuánticos en el avance de la empresa y que cambia no sólo los productos y servicios por completo, sino que en muy repetidas ocasiones, modifica hasta el nombre de la empresa; la innovación disruptiva hace que el retorno de la inversión sea considerablemente alto, con una alta probabilidad de generar una resistencia al cambio que obligue a la empresa a gestionarlo de forma agresiva y proactiva; la curva de aprendizaje casi siempre es considerable y la cultura organizacional se ve modificada de forma importante, y además rápida. Los millenials estarán en su ambiente natural, puesto que casi siempre una innovación de este tipo incluye el uso de tecnología, ya sea la existente, o, mejor aún para ellos, una nueva tecnología que está emergiendo en el mercado.
Igual que con la mejora continua, el retorno es proporcional al riesgo; cuando se opta por esta ruta, la empresa apuesta prácticamente su futuro en la innovación, la probabilidad de que las cosas no salgan como se espera es prácticamente igual a la del éxito; pero la recompensa es considerablemente mayor a la de la mejora continua, cuando una empresa logra hacer una innovación disruptiva, no sólo permanece en el mercado, sino que lo domina, lo dirige, determina qué es lo que se hace moda y qué no.
Para resolver el dilema del inicio, hacer mejora continua o innovación disruptiva, uno debe de considerar dos elementos clave:
  1. Talento disponible: Para hacer mejora continua no se necesita entrenamiento ni profesionales distintos a los que ya se tienen en la empresa, pero para hacer innovación disruptiva, se requiere de entrenamiento en técnicas y metodologías de creatividad e innovación (Design Thinking, Moonshot Thinking, Lean Startup, etc) que permitan canalizar y potenciar el talento creativo y el conocimiento organizacional de la empresa.
  2. Prospectiva del negocio: Si el negocio de la empresa es algo que se ve en el futuro como atractivo, entonces podría ser que la consolidación de la empresa vía la mejora continua sea una mejor opción; pero si el negocio de la empresa en el futuro se ve con dudas, ya sea porque la competencia crece, o el mercado cambia, o la tecnología hace que las reglas del juego sean otras, entonces la innovación disruptiva no sólo es la opción a ejercer, sino que posiblemente sea la única.
Al final del día, lo que en realidad debemos decidir es si queremos pensar dentro o fuera de la caja; siempre y cuando sepamos lo que hay en la caja.