Para ejercitar la imaginación

Es común escuchar a los de experiencia acumulada sobre como las nuevas generaciones han nacido con un chip integrado, traen la tecnología en la sangre, dicen; pero se equivocan, estoy seguro que las imágenes de cualquier tomografía nos revelarían que no hay tal chip, que las nuevas generaciones son tan humanas como nosotros. Por otro lado, la imaginación es parte esencial de nuestra naturaleza desde siempre. Y yo creo firmemente que ese es el chip que necesitamos activar, todos lo traemos, sin importar la generación a la que pertenecemos, es sólo que los jóvenes están todavía dispuestos a mantenerlo encendido.
La imaginación se alimenta mayormente de preguntas, y los adultos creemos únicamente en las respuestas, nuestras respuestas; pero son las preguntas las que hacen que el chip de la imaginación permanezca funcionando de forma constante; por eso, es necesario ejercitar nuestro cerebro para imaginar, he aquí una lista de tips que pueden ayudarnos a mantener ocupada a la imaginación, sin interferir con su trabajo o rutina diaria:
  1. Cuando despiertes, no abras los ojos sin antes pensar de qué color será el primer auto que verás en el semáforo de la esquina; o cuál de tus rizos será el rebelde al peinarte, o cómo llegarías al baño si el piso de tu habitación fuera un lago congelado; o podrías pensar, en qué lugar habrías amanecido si tu cama hubiera entrado en un portal transportador durante la noche. Este es tu primer intento, estás encendiendo motores; es cómo la máquina de calentamiento de los gimnasios. El objetivo es jugar un poco, hacer que tu día empiece con algo divertido y distinto.
  2. Cuando te topes con el primer semáforo, míralo bien, observa cómo funciona y controla el tráfico; seguramente estarás pensando que es muy lento, que no está sincronizado, y es justo entonces cuando te propongo que pienses en cómo modificarlo, en qué harías en esa misma esquina para lograr que el tráfico fluyera en todos los sentidos de forma armónica y sincronizada; ¿cómo sería ese super semáforo? O, si lo prefieres, piensa de qué manera podrías tener las líneas separadoras de carriles siempre pintadas, o cómo deberían de ser las señales de la nomenclatura urbana, o cómo podrías hacer publicidad en la vía pública sin los espantosos espectaculares. El chiste aquí es ver las cosas de todos los días con intenciones y con ojos diferentes. Este es la segunda máquina del gimnasio, es una máquina un poco más seria, requiere de más esfuerzo, pero fortalece la imaginación.
  3. Llegas a tu trabajo, y antes de ponerte a trabajar, sólo hazte una pregunta: Si yo fuera mi cliente, o alguno de mis colaboradores, ¿cómo quisiera que yo hiciera mi trabajo? Piensa en todas las posibilidades y decide cuáles cosas cambiar y cuáles no; esta es la tercer máquina del gimnasio, la más dura, la que hace que duelan un poco los músculos, por eso hay que usarla despacio, con cuidado, en repeticiones cortas. El objetivo es mirar a tu interior.
  4. De regreso a casa, mientras vas en el auto, toma una ruta distinta, ve tratando de anticipar lo que vas a ver, y prepárate a llegar con una sorpresa a casa, piensa en tu saludo al llegar, o qué les llevarás este día que será distinto a otros, piensa en las caras y las respuestas que provocarás; no seas tímido, piensa libremente, ¿qué es lo más raro que podrías decir cuando llegues? ¿qué cara pondrían si llegas con un caballo o un extraterrestre? Es tiempo de volver a jugar, de liberarte del estrés del día y llegar a casa con la pila puesta.
  5. Por último, antes de dormir, lee. No veas televisión, ni navegues por el internet, toma un libro, electrónico o de papel, y lee; no importa si estás concentrado en el libro o no, tú sigue leyendo y viaja por esos renglones que alguien más ha escrito, deja que tu pensamiento fluya hacia donde le de la gana, y cuando ya estés listo. Ciérralo y piensa cómo escribirías tú el siguiente capítulo. El objetivo es relajarte, hacerte viajar en el mundo de la imaginación de otros para luego hacerlo tuyo.
Estos ejercicios son parte de mi rutina, no siempre los hago todos, y no siempre en ese orden, pero me han dado resultados, mi imaginación está siempre lista para ayudarme a resolver problemas, los del día a día y los otros, los que dan dolores de cabeza. Hay un sexto ejercicio, que si has visto un poco de mi blog seguro ya te has dado cuenta: escribo. Escribir es un acto que requiere más que otra cosa el imaginar. Y yo, cuando escribo, imagino.
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Claroscuros

Cuando era pequeño, bueno, siempre lo he sido; lo que quiero decir es que hace tiempo mi padre me hablaba de los claroscuros en sus paisajes, me decía que el truco consistía en imaginarse como un rayo de luz, a veces tan delgadito que se colara por cualquier rendija y que dejara ver apenas algo de manera muy tenue, casi como no queriendo hacerlo, otras veces tan grueso y avasallador que de tanta luz escondiera muchos detalles de las cosas; luego, me decía, había que imaginar el color de la luz, porque la luz tenía siempre todos los colores a la vez, sólo que algunas veces el azul prevalecía, otras el amarillo, o el verde o el violeta; el color de la luz, me ilustraba con su voz pausada, es importante cuando pintas acuarelas u óleos, pero también cuando usas lápiz o carbón, muchos piensan que en el blanco y negro el color no importa, pero se equivocan, es precisamente dónde más importa porque apenas con dos hay que representarlos a todos.

Traigo esto a cuento porque resulta que ahora las sombras parecen estar instaladas permanentemente en nuestro país, es como la lección de mi padre, pero al revés, como si rayos de oscuridad se colaran por todas las rendijas y se metieran por ventanas y puertas escondiendo cada detalle, cada reflejo de luz como si esa fuera su única misión, para que no veamos ni lo que tenemos ni lo que somos. Cuesta trabajo mirar el paisaje nacional sin verlo gris, nebuloso y cansa, cansa tanto que hemos decidido no mirarlo.

Yo, confieso sin pena, que tampoco miro en ocasiones, pero también les digo, sin pena igualmente, que me imagino como un rayo de luz, tembloroso, apenas amarillo clarito que se cuela poco a poco por esos caminos oscuros, sueño que voy revelando detalles y que poquito a poco me instalo en cualquier habitación y me hago luz. Pero es apenas mi imaginación, es un sueño.

Estoy igualmente perdido en ese claro-más-oscuro que es nuestro país, y espero, igual que muchos, ese rayito tenue de luz que nos muestre el verdadero paisaje que yo se que aún existe y que no ha sido borrado por siempre, y tengo ganas, muchas ganas, de poder mostrarlo con ilusión a mis hijos y a los tuyos. Sé que cada uno de nosotros podemos ser fotón, energía y luz, y espero impaciente el momento en que todos lo sepamos; ser fotón es movernos con dirección, es agitar el entorno y cambiarlo; ser energía es no parar ni declinar, es algo así como un estallido que abraza y abrasa y abraza sin cesar, en una espiral infinita de “reevolución“, así, con doble e que no se trata de salir a tomar las calles, se trata de ser luz en donde quiera que estemos y pasemos, así, como un fotón que sólo con tocar energiza e ilumina.

Apenas así recuperaremos ese paisaje que todos queremos ver.

Enjoy

Día de cuentos

portadalibro

Este día he decidido poner en este blog algo más que mi vida profesional, un poco de lo que soy como persona. Y como persona, me gusta escribir cuentos, contar historias que imagino y conocer personajes que no existen más que en las líneas que escribo.

El Día de Muertos ha sido para mi una fascinación desde pequeño, me he inventado relatos e historias alrededor de este día; cuando veo las fotografías en los altares siempre me pregunto sobre la vida que tuvo el personaje; el que esté en un altar significa que lo recuerdan, que lo extrañan.

Y los vivos la pasamos muy bien el dos de noviembre, comemos, bebemos y vivimos la tradición de la mejor manera posible; pero a mi de repente me asaltan las dudas, y una de ellas fue: ¿y si a los muertos no les gusta su fiesta? ¿Y si ellos no quieren venir y se sienten obligados?

Y encontré muchas respuestas, imaginé personajes, escenarios y ocasiones en el más allá alrededor del Día de Muertos y construí este libro: Día de Muertos desde el más allá.

Pude imaginar diez relatos cortos, diferentes y me he divertido y he sufrido en el viaje, me he encontrado conmigo mismo y con mis temores y con mis fantasmas; no porque crea mucho en ellos en el mundo del más allá, sino porque les vivo en el más acá.

Por ejemplo, en el relato cinco que se llama “Esta vez nadie regresa“, el personaje se encuentra rodeada de miles y miles de niños en el más allá, y toma una decisión que no sólo le cambia la vida a ella y a esos niños, sino que puede trastocar la del más acá, en una parte del relato dice así:

Ahora era diferente. Ella estaba muerta, y las reglas aquí eran diferentes; por ejemplo, no había nada que preparar, sólo había que recordar el camino; y el camino lo indicaba el hogar o las personas; a veces había muertos que iban a su hogar y se sentían como en casa, aún y cuando ahí habitaran otras personas; y otras veces seguían a sus vivos de casa en casa conforme se iban mudando.

Con el tiempo había podido entender que ese camino era más claro cuando el vínculo que se había tenido en vida con las personas había sido duradero e íntimo; mientras más vida se hubiera pasado con los vivos, más sencillo era encontrarlos de nuevo.

O como en el relato nueve,”Era el día después, o sea el tres“, donde se cuenta una historia de amor, con Ricardo en una cama de hospital y el amor de su vida que lo visita desde el más allá, y con ese dolor que sólo se siente cuando se ama de verdad le dice quedito:

Le dijo vámonos conmigo, ya es hora. Pero Ricardo sólo cerró sus ojos y con eso le dijo no; no es tiempo aún. Y le dolía verlo así, sufriendo y esperando que fuera la hora. Y no llegaba.

Así habían pasado el dos completo, y ahora era el día después, y no podía dejarlo solo, quería llevárselo de una vez, liberarlo del dolor de la enfermedad y de la soledad, volver a pasar la nueva vida, esta vez eterna, juntos.

Y en el libro hay jóvenes, y parejas, y niños y ancianos; hombres y mujeres que viven su día a día, y que justo en el Día de Muertos esa rutina se rompe porque hay que venir al mundo de los vivos. En México el día dos de noviembre los invitamos a su fiesta. Y ellos vienen.

El libro está disponible únicamente en formato electrónico,  basta con que se conecten al sitio rafaelcota.chopeo.mx, realicen la compra y a la vuelta de correo tendrán su ejemplar en dos formatos: en ePub y en PDF para que lo puedan leer en su computadora, su Tablet o su teléfono.

Y claro que podrán interactuar conmigo y me podrán decir si el viaje ha sido uno bueno o uno malo. De verdad espero que este viaje por ese mundo imaginado sea un viaje que valga el placer.

Enjoy