Inhibidores de la Creatividad

Seguro que has estado en esa situación donde tu mente está en blanco, ese momento en que por más que te esfuerzas simplemente no se te ocurre nada distinto; sigues dándole vuelta a las mismas ideas, de las mismas maneras y, por supuesto, el resultado sigue siendo más o menos el mismo. Se lo endosas a la falta de inspiración. Y tienes razón a medias; es cierto que la inspiración no viene a visitarte tan seguido como quieres, y además no siempre te trae lo que necesitas; pero déjame decirte que la inspiración no viene sola, necesita que la invites, que le hagas el camino sencillo.
Por eso, en las empresas donde la creatividad y la innovación son su principal herramienta, se diseña todo un ecosistema que permite que la creatividad fluya libremente, no esporádicamente ni cuando a la inspiración le venga en gana, sino cuando se necesita. Y, claro, la mayoría de las empresas están diseñadas al revés, en vez de favorecer la libertad que se requiere para crear, diseñan e implementan entornos que constriñen y encierran. Instalan sin ton ni son, y muchas veces sin saberlo siquiera, inhibidores de la creatividad por doquier.
Voy a dejar aquí una lista de los principales inhibidores de la creatividad que he encontrado en las diferentes empresas donde me han dado la oportunidad de colaborar en innovación:
  1. Oficinas pequeñas e individuales: Los empleados llegan a la empresa, saludan y se meten a sus oficinas para salir únicamente de ellas para asistir a una reunión, mayormente informativa, para ir por café o al baño, o para salir a su casa o a comer. Pasan la mayor parte de la jornada laboral trabajando solos, encerrados por cuatro paredes, una puerta cerrada y persianas en las ventanas. Dime tú, ¿de dónde y cómo se va a inspirar un colaborador ahí?
  2. Reuniones informativas: La mayor parte de las reuniones son informativas, conducidas por los directivos de la empresa, y casi siempre con la intención de pedir cuentas o de repartir responsabilidades; las reuniones en donde se colabore para resolver un problema o para modificar o crear algún producto, proceso o servicio son muy, muy raras y escasas; quizás se realice una lluvia típica de ideas, donde, por cierto, las ideas originales y disruptivas se enfrentan al siguiente inhibidor
  3. El no en todas sus formas: Sí, la cultura empresarial que se centra en los por-qué-nos de las cosas mata la iniciativa de cualquier colaborador creativo; nada más plantear una idea rara, diferente, disruptiva, se puede observar en las miradas y gestos de todos que se ha hecho algo prohibido, algo tonto; luego, casi en metralla, el no en todas sus formas: No se puede hacer eso, No lo hemos hecho nunca así, No funcionaría, No tenemos la capacidad para hacerlo, No es barato, No es lo que estaríamos dispuestos a hacer. Una lluvia intensa de Nos.
  4. Temor al fracaso: Esos nos de la cultura empresarial no sólo matan la creatividad, sino que además hacen crecer de forma exponencial el temor al fracaso; en todas las empresas hay talento creativo, pero también en la mayoría se ha instalado el temor a fallar; y la creatividad y la innovación se hace por aproximaciones, es raro que se haga bien a la primera; es como cuando uno aprende a caminar, nos damos muchos golpes y caídas antes de dominarlo; y en la empresa, las fallas cuestan el empleo.
  5. Procesos rígidos: El no se puede está muchas veces íntimamente ligado a los procesos de la empresa, esos que están estipulados en sendos manuales de calidad en donde se dice qué, cómo, cuándo, dónde, quién y con qué se deben hacer todas las cosas en la empresa. Lo que se olvida es que están enfocados a la mejora continua, es decir, a ir dando pasito a pasito hacia algo distinto; y la creatividad que todos buscan es la que cambia de mucho en mucho; para fomentar una cultura creativa, hay que ir olvidando esos manuales.
  6. La creatividad sólo por inspiración: Cuando una empresa tiene un problema de producción, o finanzas, o de ventas o mantenimiento, encarga a los especialistas (previamente capacitados, entrenados y certificados) su solución de forma enfocada y con los recursos suficientes. Cuando una empresa quiere armar un equipo creativo, la instrucción es más o menos así:

¿quién crees que pueda hacer esto? 

No sé, déjame ver quién anda más suelto

Ok, dile también a los de informática, a esos siempre les gusta este rollo

Ok

    Y, claro, siempre resulta que el dichoso equipo creativo sólo se reúne un par de veces para preguntarse qué carambas están haciendo ahí y tratando de adivinar lo que se espera de ellos, mientras contestan los correos de “su trabajo verdadero”.
Yo quiero aprovechar para preguntarte cuántos de estos inhibidores están instalados en tu empresa, cuántos de ellos son por diseño y cuántos por los usos y costumbres; pregúntate si de verdad quieres eliminarlos y descubrir el talento creativo que tienes en tu empresa, porque quiero decirte que todos ellos se pueden eliminar, que a todos ellos les puedes dar vacaciones permanentes en tu empresa; si de verdad lo quieres hacer, ponme un mensaje y yo te digo cómo.

Los muros que te encierran

Durante mucho tiempo estuve atrapado en mi propio muro y no me daba cuenta; las redes sociales son como el mundo que Trump quiere construir, sólo dejamos entrar a nuestros iguales; es decir, uno no da de alta en sus cuentas a personas que no son afines y que piensen, y sepan, y quieran y deseen cosas distintas a uno; y los pocos que se aparecen en nuestros muros siendo distintos, no se animan a comentar o a agregar su visión; no les vale la pena discutir y disentir en público contigo, y se pasan de largo, le pican al scroll del navegador y se van a otro post.
Uno le da al botón de Me gusta precisamente a lo que nos gusta, a lo que preferimos; y en mi oficio, donde las diferencias son las que importan y las que suman a mi trabajo, eso es sencillamente la muerte profesional; uno no puede ser creativo e innovador mirando siempre las mismas cosas, alimentándose siempre de las mismas ideas y de los mismos esquemas de pensamiento; por eso digo que estaba atrapado en mi propio muro sin saberlo; las paredes las puse yo mismo y poco a poco fui construyendo un espacio limitado por mis propias predilecciones, y no está mal si lo que uno busca es la revalidación de uno mismo y nuestras ideas por nuestros iguales; pero si lo que uno busca es nutrirse de las diferencias y de la evaluación de los que no piensan como uno, de los que son distintos y vienen de otros lados, entonces lo que uno tiene que hacer es convertirse en una persona abierta a todo el mundo en las redes sociales y en el internet mismo.
Por eso bajé la persiana en mi facebook personal y aparecí en mi blog, uno donde todo mundo es libre de mirar y comentar, pero también el estar alejado del facebook me permite navegar por otros lados que no tienen las restricciones naturales de una red social, y he vuelto a explorar y descubrir ese mundo diferente al mío, y, por curioso y paradójico que parezca, me he reencontrado con el mimismo que parecía se había empequeñecido; ahí estaba, sólo que atrapado en los muros de mis redes sociales. He vuelto a crear.
Mi experiencia no es única, somos muchos los que hemos apagado el botón azul y dejado los likes en el olvido, ahora lo que buscamos es más grande y abierto, y útil, lo que queremos es llegar a donde las cosas son distintas a uno, a ese lugar que llamamos inspiración y creatividad.
Para ser creativo y aprender cosas que aún no sabes, van mis recomendaciones para tus redes sociales:
  1. Ponle fin a tu facebookitis: Si tienes amigos y familiares ahí, y los quieres conservar, llámalos y pregúntales cómo están y escúchalos con empatía; mándales un mensaje privado sólo para sorprenderlos e invítalos a un café o a una videollamada. OIvida los likes y los RT, esos se los da cualquiera, pero tú  eres el único que les puedes dar a ti. Restringe las publicaciones en tu muro, quien quiera saber de ti que te llame o te busque. Ya basta de comunicarse con emojis y con memes, tú eres mucho más importante y valioso que eso.
  2. No compartas noticias sin verificarlas, pero tampoco sin comentarlas: Todos tus amigos las han visto o las verán pronto, serán igualitas a las que tú has visto, a menos que las enriquezcas con tu visión, tus comentarios no son sólo tu opinión, son la oportunidad para que otros aprendan de ti y contigo.
  3. Si le das Like a una página o un Follow a algún twittero, que sea de algo o alguien que no es de tu círculo, atrévete a seguir a tus diferentes y no a tus iguales; los que piensan como tú no tienen nada que enseñarte ni con qué sorprenderte; por otro lado, los que piensan y son distintos a ti no pueden ofrecerte más que aprendizajes y sorpresas.
  4. Si no tienes nada relevante que decir, no recurras al selfie o al chiste o meme rápido, mejor como el chinito, nomás milando. Y buscando, y pensando; a veces tus silencios dicen más que todo lo anterior junto. Pero cuando tengas algo que decir, sé asertivo y dilo, no sucumbas al temor de incomodar, o de no ser políticamente correcto, haz que tu opinión valga, y todo inicia con atreverte a darla. Para eso están las cajitas de comentarios en las redes sociales, para que las llenes contigo.
  5. Pregúntate seguido, ¿quién es diferente a mi? ¿quién piensa distinto? Y síguelo, y léelo y escúchalo, pero con empatía, tratando de comprenderlo, después de todo, comprender no es estar de acuerdo; y te apuesto a que después de un tiempo, serás mejor, mucho mejor porque esas diferencias habrán venido a llenar huecos o a revalidar y afianzar tus propias creencias y principios; deja que lo desconocido se convierta en conocido.
  6. Un día, toma un cronómetro y mide el tiempo que pasas leyendo o viendo videos en tus redes sociales, no cambies tu rutina, sólo mídela. pero al otro día, pasa ese mismo tiempo leyendo un libro de un autor de un país que no conoces, o de un tema que sea ajeno a tu profesión; o mira una película extranjera (las gringas no cuentan porque esas las ves siempre); pero lee y observa con atención a los detalles, trata de entenderlos.
Sólo seis cosas, sencillas todas, pero que irán destruyendo el cerco que tú mismo te has puesto en tus redes sociales, quien quite y a lo mejor por ahí, en ese mundo abierto, nos encontremos de nuevo y nos reconozcamos.
Enjoy

Retroinnovación en Periodismo

Hay muchas formas de innovación que han impactado y transformado el periodismo a nivel mundial; es ya muy común mirar al final de las notas la cajita famosa para que los lectores emitan sus comentarios, que por cierto es extraordinariamente triste y decepcionante como esta cajita ha sido tomada como rehén de bots y zombies virtuales que lo único que hacen es atacar y destruir, incluido el idioma porque la mayoría de los comentarios no sólo son una aberración ortográfica sino un vómito intelectual.
Es también común ver cómo las notas se van enriqueciendo con las aportaciones que, los antes espectadores, y ahora reporteros ciudadanos les están haciendo llegar; antes, cuando las redes sociales apenas iniciaban su popularidad, se alimentaban de los noticieros para hacer de sus muros algo más atractivo; se comentaba entre los usuarios lo que era noticia; hoy, los noticieros se alimentan de las redes sociales y ahí se comenta lo que es viral.
La inclusión y mejora de las cámaras en los móviles y el aumento en el espacio de memoria y de carga de batería no han hecho otra cosa que fomentar la video nota en forma de reportaje-documental instantáneo de la realidad que rodea al ciudadano que graba, y así, hemos podido ver en primera persona un sinfín de eventos que nos permitirían entender el mundo, si no fuera porque nuestro interés está mucho más en compartir rápidamente en vez de comprender profundamente.
Y ahí es a donde quisiera yo que fuera la innovación en el periodismo; que más bien sería una retroinnovación porque busca recuperar el fondo del periodismo, y no la transformación de su forma, redundancia incluida; me explico; todo lo anterior no es otra cosa que modificaciones e innovaciones en la forma de hacer periodismo buscando la masificación del público que accede a la nota, poco importa si es con el objetivo de ventas o de fama o de posicionamiento o de lo que sea, aunque lo llamen ego, pero parece ser que el éxito y el sueño de un periodista hoy está en la cantidad de seguidores que tiene, y no por la calidad de sus notas y de sus lectores o audiencia. Los likes y los retweets son la onda.
Pero, insisto, ¿de qué sirven los chorrocientos mil likes a la nota retweeteada (o sea refrita) si nadie la ha leído en verdad? Imaginemos que le ponemos una opción al twitter y al facebook que no permita darle like ni retweet si no ha pasado el tiempo razonable que tomaría leer a cabalidad la nota, ¿cuántos likes y retweets habría en verdad si la tecnología tuviera un retardador para lectura? Supongo que el teatrito de la popularidad se caería por su propio peso. Luego entonces, ¿lo que se reportea es o no pertinente o de interés? Paso apenas unas cuántas ideas en forma de pregunta:
  • ¿Y si en vez de preguntar a los políticos preguntamos a ciudadanos? Así les damos a leer las notas a los primeros y veremos qué sucede. Hoy es al revés, notas de políticos que leen los ciudadanos y ya sabemos cómo nos ha ido.
  • ¿Y si en vez de publicar quince notas policiacas se publican quince notas sobre emprendimiento? O, mejor aún, quitemos el en vez de y pongamos un además de. Se quejan de los narcocorridos y no se dan cuenta que las narconotas tienen el mismo efecto o peor porque se supone que estas están escritas y difundidas por personas con mayor credibilidad.
  • ¿Por qué obsesionarse con candidatos en vez de obsesionarse con electores? Después de todo los segundos deben mandar sobre los primeros, es como entrevistar al segundón de la peli en vez de a los protagonistas, no tiene sentido. Así podríamos enterarnos de cuántos piensan igual que nosotros, nos daríamos cuenta de los problemas y de las soluciones que cada sector va teniendo, y pasaríamos de un sistema de elección a uno de democracia, es decir, uno de donde sólo elegimos a uno donde exigimos y ayudamos a gobernar.
  • ¿Y si dejamos de reportar eventos e inauguraciones y congresos? Así tendríamos tiempo de reportar el trabajo que se hizo, y el que no se hizo para inaugurar lo que se ha inaugurado; podríamos investigar y entrevistar al ponente del congreso y relacionar su obra con nuestra realidad; eso de publicar fotitos de eventos me parece algo así como la selfie con el pastelito que nos disponemos a comer: bonita foto, pero que no le aporta absolutamente nada al mundo. Mejor arrastrar la pluma con el reportaje de cómo ese ponente transformará nuestra realidad, quién es y qué es lo que hace que haga lo que hace.
  • ¿Y qué si Katie Perry ha guiñado o no un ojo al espejo? Digo, ¿no sería más interesante saber si un empresario ha podido o no competir en China o India? ¿no sería más retador, e inspirador, conocer lo que Katie Perry hace cuando le llega una nueva canción o cuándo le piden ayuda altruista? que si se la piden ya no es altruista, pero pasa. Y pongo Katie Perry por no poner a cualquier otro que ni importa porque ahora sabemos que todo mundo guiña el ojo al espejo.
En pocas palabras, la retroinnovación que me gustaría ver en el periodismo es que los de la pluma y el micrófono hicieran periodismo y no comunicación, que regresaran al fondo de las notas y no a la forma, que se convirtieran en el primero en publicar la nota completa, desde todos los ángulos posibles, y no en simples retwiteadores e internautas facebookeros y whatsapperos manda memes.
¡Ándenle, anímense!
Enjoy