Crear riqueza, no destruirla.

Según los cálculos, en el 2020 habrá  alrededor de 200 mil millones de máquinas interconectadas en el mundo, todas ellas automatizando procesos, en todas las áreas y sectores. Algunas de ellas, muchas, están ya siendo autónomas.Basta con hacer una simple investigación sobre Industria 4.0 o sobre el Internet de las Cosas para que empecemos a sentir aprehensión ante el futuro que según nosotros nos espera.


Lo que pensábamos que era una enorme brecha entre lo que suponíamos apenas posible y lo que de verdad es ya factible, no es más que una línea delgada y tenue que rápidamente se va diluyendo ante los avances científicos y tecnológicos que se suceden durante el día, como si fuera una embestida huracanada de dispositivos, aplicaciones, procesos y servicios que aparecen por todos lados sin cesar.


La organización social está siendo, en ese gerundio que hace que el presente sea todavía más presente, desestructurada y vuelta a estructurar, con nuevas reglas, en nuevas canchas y, lamentablemente, con nuevos jugadores que están tomando los roles que antes teníamos controlados vía el status quo. Las tecnologías exponenciales están acelerando el cambio, la robótica, la genómica, los drones, la inteligencia artificial, los robots, los blockchains y los sensores, entre muchas otras, están siendo protagonistas en esta cuarta revolución, no sólo en la industria, sino también en el comercio, la educación, la salud, el gobierno, la construcción, el turismo, la milicia, la logística, la ciencia; en fin, en todos los sectores y ámbitos del desempeño humano, y con ello, en un círculo interminable, se modifican también las relaciones humanas, lo social y lo humano; lo ético y lo filosófico toman de nuevo importancia y lo sustentable se hace primordial. Lo dicho, la organización social está siendo desestructurada y vuelta a estructurar.
Si hablamos sólo del empleo, aquí, en México,  seguimos en la babia pensando que nuestras fronteras son impermeables y que eso no llegará, que sólo pasa en el primer mundo y que nuestros obreros son la mejor mano de obra calificada y que somos y seremos siendo competitivos por ello. Es un error. Y uno garrafal. El futuro ya llegó, y está en nuestras vidas, lo queramos o no. Nos requetemegaultrasupercontraurge una política pública volcada a la creación de riqueza bajos estas nuevas reglas y en estas nuevas canchas. El emprendimiento no es una moda para México, es vital, nos va la vida en ello. Y hay que impulsarlo desde que parimos a los chiquillos. Con que dejemos de preguntarles que quieren estudiar o dónde van a trabajar de grandes, y empecemos a preguntarles qué empresa van a poner o qué solución van a crear, ya vamos de gane.
Lo mismo en Oaxaca y Chiapas que en Nuevo León o Chihuahua. En español o maya o tarahumara. Y da tristeza, mucha tristeza cuando les pregunto a gerentes de empresas industriales si han oído hablar de esa revolución, si saben lo que es el internet de las cosas, y menos del 1% me dice que sí, que ha oído hablar de ello, pero que no sabe bien de qué se trata; el resto con cara de ¡eeh? les están pedaleando la bicicleta y ni tan siquiera se han dado cuenta. Lo mismo pasa en el gobierno, en la academia, en los hospitales y consultorios. No tienen idea de que ya viven en el futuro, de que tienen empleos y oficios que ya desaparecieron y que tienen sus días contados.
Y no hacemos nada, parece ser que queremos enfrentar el reto patraseando como el cangrejo, y no es así como podremos cambiar. El país que estamos construyendo no va a tener cabida en el mundo. Es como querer meter el cubito en la figura de la estrella en aquel juguete para bebés donde había que meter las figuras, ¿se acuerdan?
Les pregunto qué es más conveniente, ¿empezar a crear riqueza o seguir destruyéndola? Me queda claro que es una pregunta retórica, no requiero en verdad una respuesta, todos la sabemos; sin embargo, ¿cómo hacemos para que el emprendimiento sea el centro de nuestra política pública? ¿no será que la mejor política social es la del desarrollo económico? Llevamos demasiado tiempo discutiendo y enfrentándonos intentando hacer de nuestra ideología de izquierda o derecha la dominante, pero ambas requieren de riqueza, ambas ideologías generan pobres, es tiempo que nos pongamos a discutir cómo hacemos ricos y no cómo nos quitamos lo pobre, parece lo mismo, pero no lo es, al menos no desde una perspectiva de política pública. A darle.

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Descentralización vs Digitalización

En los países en donde el aparato burocrático funciona de forma centralizada, la tentación de llevar esos servicios a todas las regiones del país es grande; la llamo tentación porque en estos tiempos en los que la tecnología ha demostrado que la verdadera omnipresencia es virtual, es decir, querer mover a la burocracia a otras ciudades y regiones es más bien una decisión basada en emociones, es más bien para parecer que se hace y no que se hace en verdad. Me explico.
Primero la descentralización. Obviamente requiere una enorme cantidad de recursos para edificar/rentar espacios en las ciudades que recibirán a las dependencias que se van a mudar; se requiere infraestructura de servicios públicos para esos nuevos habitantes y vecinos, como por ejemplo, vivienda, seguridad, agua potable, calles en buen estado, transporte público; y también servicios que puedan ofrecer lo necesario para los que llegan, como escuelas, restaurantes, talleres automotrices, restaurantes. Sí, todo ello generará empleos y riqueza, nadie lo discute, pero es obligado hacer preguntas, ¿cuánta riqueza, cuántos empleos? Poco se habla de ello, pero la migración de burócratas también generará intercambios culturales y de conocimiento que son igualmente valiosos para una sociedad. Pero también genera costos, no sólo en lo económico, sino también en los social y cultural, ¿habrá alguien que haya escuchado hablar de la resistencia al cambio? Supongo que los burócratas federales estarán inmunes a ella porque nadie, absolutamente nadie se hace cargo de ella.
Y también están los beneficios, mover a las dependencias a otro lugar debería de traer beneficios directos en su quehacer, y a mi no me queda claro que la educación pública funcionará mucho mejor si sacamos su administración de la Ciudad de México, no me explico en qué cambiará o mejorará su eficiencia y efectividad al estar en otra ciudad, lo mismo con las demás; sobre todo si el ciudadano tendría que hacer el viaje de cualquier forma, y en todos los casos que no son a Ciudad de México, con costos de transporte mucho más elevados, seamos realistas, si todos los caminos llevaban a Roma, en México, todos los transportes llegan a Ciudad de México, y no a Puebla, ni Tabasco, ni Ciudad Obregón o cualquier otra ciudad. Los costos y el esfuerzo de los alcaldes, diputados, empresarios, gobernadores, gestores en general de ir de una ciudad a otra para gestionar proyectos y recursos va a estar, por decir lo menos, verdaderamente costosa, en tiempo, esfuerzo y dinero.
Por el otro lado, en cambio, tenemos la digitalización de servicios, en este caso de la interacción gubernamental, tanto entre entidades de gobierno, como entre gobierno y ciudadano. Comparemos dos escenarios extremos, reales sin embargo ambos, una señora de la tercera edad, obligada a seguir trabajando su pequeña parcela en algún estado del sur del país, llega a su casa cansada por la tarde, se comunica por Skype con su hijo que se brincó el cerco y trabaja en el país del norte, le cuenta su día, lo ve también cansado, pero él le informa que le ha transferido electrónicamente un dinerito a su cuenta de Coppel, y que también, por su cumpleaños, le ha comprado en mercadolibre un regalito que le llegará en un par de días a su casa. La señora le cuenta cómo ha podido también pagar su cuenta del internet sin tener que ir a la sucursal, porque ella es parte de esa mitad de mexicanos con internet. Cuelga diciéndole que la próxima semana tendrá que pagarle a un gestor para que vaya a Sonora por el resultado de una gestión de su parcela, a ver si no le salen con que tiene que ir ella en persona, porque así son.
¡Tan fácil que es digitalizar! ¡Tan barato que es hacerlo! Sobre todo comparándolo con el costo de la descentralización, y además se tiene una omnipresencia del gobierno en cada móvil, en cada hogar, en cada oficina, en cada empresa. El desarrollo económico viene sólo de dejarle al ciudadano el dinero en el bolsillo, y además, en el trabajo de las empresas de tecnología que lo harán posible, mismas que estarán habilitadas para realizar otros proyectos, para mexicanos y para extranjeros. ¿Quieren tener desarrollo de bien raíz y de viajes? ¡Pues a apoyar y desarrollar mucho mejor el sector turismo y no el turismo obligado por burocracia!
Entre ambos conceptos, hay siglos de diferencia, la cuestión es si nos abrochamos el cinturón de seguridad por la velocidad crucero de la digitalización, o ajustamos el espejo retrovisor para conducir en reversa con la descentralización.
Dejo aquí la entrevista sobre el tema en Voz Empresarial con Aurora Retes, fue una charla interesante.

Solo ante el mundo.

Cuando yo escribo, sólo pienso en dos cosas, en la historia que quiero contar y la forma en la que deseo contarla; en la mayoría de los casos, lo que resulta se queda conmigo, algunos pocos terminan en mi blog y redes sociales esperando provocar la conciencia de quienes me siguen, y con un poco de suerte, de quienes los siguen a ellos.
Ocasionalmente escribo algo que creo que puede tener un fin distinto, más amplio, llegar a un grupo de lectores más diverso y más crítico, más objetivo y con muchas más opciones a su disposición. Y es entonces cuando tengo la duda de cómo hacerlo llegar.
Nunca he sido una persona que piensa convencionalmente, en ocasiones ha resultado una buena forma de pensar, mientras que en otras ha demostrado ser casi una catástrofe; así es que cuando me enfrento a esta intersección en mi vida, es natural que dude durante un tiempo si hacer caso a mi natural inclinación a lo diferente, o a la seguridad de lo establecido.
En el caso de mis libros, he optado por lo nuevo, por lo distinto; el primero se distribuyó en tablets exclusivamente en formato digital, OLPC me ofreció la oportunidad de llegar a sus clientes infantiles en sus famosas XO Tablet. El Ogro de los cuentos es una colección de relatos para niños, me siento orgulloso de haber podido viajar en la imaginación de esos chicos. Una segunda edición, en formato digital y de audiocuentos está disponible en Facebook en la página que lleva su nombre; ambas ediciones son gratuitas. Es mi forma de provocar a los niños a imaginar.
El segundo libro, Día de Muertos desde el más allá, tuvo una primera edición exclusivamente en eBook a través de la plataforma chopeo.mx, una empresa de comercio electrónico local; quise explorar la posibilidad de hacerlo llegar al público a través de un medio poco convencional, y la cosa no salió como esperaba, mis lectores no son propensos a comprar sus libros ni en ese formato ni en esos espacios, así es que hice una segunda edición, ahora en Amazon y añadí el formato impreso. Ha sido una buena decisión y mis personajes del otro mundo han podido provocar a mis lectores del más acá; me siento honrado de haber podido viajar con ellos en sus deseos de imaginar.
El tercer libro, Relatos del futuro que ya llegó, siguió la misma ruta, Amazon y Chopeo como plataforma de venta en línea, en formatos digital e impreso; pero adicionalmente me han dado la oportunidad de estar presente en el catálogo de Milibromx, una maravillosa iniciativa hermosillense que pone la cultura a domicilio. El impacto que ha tenido este último esfuerzo de provocación a su imaginación ha sido mucho mayor, he tenido la oportunidad de viajar con muchos más lectores a través de sus líneas, sus personajes y los problemas a los que se enfrentan en su día a día.
Lo único que ha sido constante en la publicación de mis libros, es que no he recurrido a una editorial o a apoyos gubernamentales para publicarlos, todos ellos han sido producto de un esfuerzo independiente y emprendedor: auto publicados; es decir, solo yo ante el mundo. Se oye arrogante decirlo de esa forma, pero mi intención es totalmente opuesta; al decir solo yo ante el mundo, quiero transmitirles lo infinitamente pequeño a insignificante que se siente uno al tomar esta decisión. No hay ningún aparato de marketing detrás, no hay ningún aval calificado de que uno es realmente bueno, no hay reseñas de críticos profesionales, no hay presentaciones ni firmas de libros alrededor del mundo, ni invitaciones a ferias internacionales de libro, ni a dar conferencias a diestra y siniestra. No. Un autor que auto publica es sólo él y nadie más que él ante el mundo.
Así de poderosa es esa sensación de pequeñez y desnudez del alma cuando uno da clic en ese pequeño botón que dice Publicar. No hay marcha atrás, ahora tu libro está en ese torbellino inmenso de libros y libros y libros y libros, y sólo cabe hacer todo lo necesario para que cuando una mano se adentre en él buscando algo, sea tu libro el que escoja. Un autor independiente únicamente tiene dos cosas a su favor, claro, además de su talento, la primera es suerte, suerte de que alguien lo encuentre, lo disfrute y lo haga viral con sus recomendaciones; y la segunda son ustedes, los primeros lectores, esos que se acercan a nosotros con el afán de conocernos, de mirar lo que nosotros miramos y de atreverse a correr el riesgo de leernos.
Así pues, aquí estoy yo, solo ante el mundo, pidiéndote que te acerques a ese torbellino y que estires tu mano y escojas mi libro; me encantará viajar contigo cuando imagines el mundo del más allá, o cuando decidas conocer el futuro que ya llegó; ahí estaré contigo cuando le presentes al Ogro de los cuentos a tus hijos, ahí estaré yo durante todo el trayecto, y entonces ya no seré yo solo, sino que seremos ambos ante el mundo.

Pueden adquirirlos de varias maneras:

Amazon.com y Amazon.es en formato eBook y tradicional de papel

Amazon.com.mx en formato eBook

rafaelcota.chopeo.mx en formato eBook; este último acepta pagos en Oxxo para los que no están acostumbrados a comprar en línea

Milibromx en formato papel hasta tu domicilio, búscalos en instagram, facebook y twitter.