Adopciones y records equivocados

Se ha puesto de moda eso de andar adoptando, campañas de personas muy bien intencionadas que declaman en bonitos y creativos cartelones y publicaciones en redes sociales:

¡Adopta un bache! ¡Haz patria y adopta una escuela! ¡Adopta un centro de salud!

Una luminaria, un parque, una calle, una acera. Haz tu deber ciudadano, eso es lo que nos quieren decir, toma en tus manos lo que no pudo hacer alguien más.

Adopta. Adopta. Adopta.

Y ahí los vemos en fotos y videos chambeando por aquí, allá y acullá, tapando baches, barriendo parques, cuidando escuelas; ciudadanos comprometidos que están poniendo no sólo su granito de arena, sino carretonadas de cemento y piedra para tapar tantísimo agujero por todos lados.

Yo no. Me niego a adoptar baches, escuelas, parques, luminarias, esquinas y todo lo que se les pueda ocurrir. No lo haré porque simple y sencillamente considero que al ciudadano le toca ser ciudadano y al funcionario público le toca ser funcionario público.

Sí, me gusta eso de la adopción, pero no las equivocadas que no resuelven, eso de adoptar baches es como contratar a una persona, comprarle una coca, sentarlo a la sombra con todo y música, y ponernos a hacer su trabajo. ¡N’ombre! ¡Si ya nomás falta que luego lo mandemos a su casa en taxi!

¿O ya se les olvidó que en este país pagamos doble los servicios públicos? Sólo enumero para no hacernos bolas: educación privada, seguridad privada, rejas, alarmas, seguros de casa, de gastos médicos mayores, medicinas, consultas y hospitales; parques en las colonias, pavimentación, luminarias fuera de casa y servicio de recolección de basura; limpieza de calles y aceras. Todo eso lo pagamos dos veces, vía impuestos, y vía contratos privados.

Y ahora, ¿sigue adoptar baches? ¿barrer parques y calles? ¡Ya ni la amolamos! Si el país no se ha fregado solito, lo hemos fregado todititos. Y eso de hacer ciudadanos participativos no es convertirnos en empleados sin paga del gobierno, o en donadores altruistas; ser ciudadano participativo es hacer nuestro trabajo de ciudadano, que no es el de funcionario público, a ver si me explico:

Un ciudadano debe pagar impuestos, no destruir, ni la obra pública ni la privada; no ensuciar ni tirar basura donde no corresponde, respetar la ley y no corromper; hasta ahí suena lógico, pero también es derecho ciudadano el elegir para exigir, una vez hecho lo anterior, exigir al funcionario público, electo o no, que haga su trabajo; esa adopción es la que hay que hacer, la de ciudadanos que sean ciudadanos para lograr los funcionarios que queremos y los servicios que pagamos.

Un funcionario público tiene a su vez que recaudar los impuestos, administrarlos honestamente y hacer el trabajo que se le pide vía sus atribuciones y nada más; entre ellas por cierto, está la de corregir al ciudadano que no cumpla las suyas.

El proporcionar los servicios públicos como es educación, seguridad, salud, limpieza, vialidad, y demás es responsabilidad del servidor público, no del ciudadano. La responsabilidad del ciudadano es hacer que ellos hagan su trabajo y no estorbar vía marchas políticas, sobornos, destrucción y obstrucción de obra pública programada.

Después de todo, tanto deterioro ha sido en gran medida porque no nos hemos hecho cargo de nuestros funcionarios y representantes, no los hemos “adoptado”, les hemos firmado cheque en blanco en la boleta electoral. Supongo que está claro que nos hemos equivocado, no en la elección (eso es decisión de cada quién), sino en la omisión de la exigencia, ¿o no?

¡Tan fácil que hubiera sido adoptar ciudadanos, funcionarios, políticos y diputados desde el principio!

Enjoy

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Moonshot Thinking en Sonora

Todos nos equivocamos cuando damos la fecha fundacional de nuestra empresa, no es cuando nos registramos en el SAT, ni cuando firmamos el acta constitutiva; tampoco cuando reunimos el dinero para iniciar operaciones; las empresas se fundan en el momento en el que se sueñan.
Sí, el momento fundacional de las empresas es cuando surge el sueño de emprender. Y así, algunos sueñan con vender, otros con  producir, otros con anunciar, y así para cada uno; pero luego están los que sueñan con cambiar al mundo, con ir más allá de donde cualquiera haya ido, es más, ir más allá de donde cualquiera haya soñado ir. Es como tirarle a la Luna.
Y eso es Moonshot Thinking, es una metodología de innovación que busca lograr que soñemos en grande, que miremos muy, muy adelante y que intentemos fundar nuestra empresa en esos sueños. La utilizan empresas como Google, por ejemplo, empresas que han desarrollado tecnologías y servicios y productos verdaderamente transformadores del entorno.
Con Moonshot se busca que los problemas que se deseen resolver con la innovación sean problemas mayúsculos y que afecten a una cantidad enorme de seres humanos, o al planeta mismo, por ejemplo, las alergias, la diabetes, la contaminación urbana, la discapacidad visual o auditiva; que el problema no sólo sea grande, sino que también sea creciente, es decir, que a pesar de lo que hemos ya hecho para resolverlo, aún sigue creciendo. También Moonshot incorpora algo que llamamos Tecnologías exponenciales para acelerar y masificar el efecto de la solución; las tecnologías exponenciales son aquellas que tienen la capacidad de hacer lo que pretendes que hagan, pero que en un plazo muy corto serán muy, muy baratas, y por lo tanto, podrá democratizarse, es decir, que todos podamos acceder a ellas, y que además, también en un corto plazo, podrán ser utilizadas para muchos propósitos diferentes; y actualmente las hay por todos lados y de todos tipos, por ejemplo, procesadores de computadoras super rápidos y super baratos, materiales como el grafeno que son extraordinariamente versátiles; bacterias programables, nanobots, drones, etc.
Pero, quizás, lo más interesante es que Moonshot busca soluciones radicales, cosas que nadie haya hecho antes, por ejemplo, tomemos el ADN de una medusa que es capaz de emitir luz por sí misma, y programamos parte de ese ADN en una planta, lo que tenemos es una planta bioluminosa, que no consume energía eléctrica, y que puede ser sembrada en las ciudades para tener iluminación natural por la noche, pero además eliminar la contaminación visual de los postes de luminarias, el cableado, el consumo de electricidad, y, por supuesto que no sólo elimina la contaminación, sino que además, por ser planta, se convierte en un pulmón urbano. Eso no es sólo un pensamiento Moonshot, sino que además es ya real.
Acabamos de tener, con la Secretaría de Economía, un primer acercamiento con 120 jóvenes en Nogales este fin de semana, en donde en dos días de trabajo pudimos entrenarlos con esta metodología, no es el único momento ni será la única ciudad, tenemos ya en agenda a Agua Prieta, Cananea y San Luis Río Colorado.
Este fin de semana los chicos, y algunos adultos millenials, nos presentaron 12 ideas fantásticas que, estamos seguros, muy pronto podremos ayudarlos a construirlas, primero como plan de negocios, y luego como productos en el mercado.  Sus moonshots buscaron resolver problemas como la ansiedad, la depresión, la logística local y mundial; la conservación y cuidado del ambiente, entre otras; soñaron con tecnologías exponenciales que son 100% factibles como nanobots, biomasa, nano cápsulas con nutrientes y bacterias que recuperan y fortalecen el suelo, microchips que estimulan de forma personalizada las áreas de bienestar del ser humano; parches inteligentes y personalizados de nicotina y un espectacular etcétera que a nosotros no sólo nos hizo sentir orgullosos, sino que además nos hizo soñar con ellos, igual que ellos. Gracias Ernesto, Ewelina; gracias Stephanie, Rafael, Manuel, Alma; gracias Pablo, Christian.
Sus empresas ya han sido fundadas este fin de semana que las soñaron.
Enjoy

Megaregión Sonora-Arizona

Decimos que el mundo está constantemente cambiando, pero en realidad los que cambiamos somos nosotros; nuestras aspiraciones, nuestras necesidades, nuestra forma de ver y afrontar la vida; por supuesto que la innovación existe y que con ella cambiamos el entorno para hacerlo más acorde a nuestras necesidades presentes y futuras.
La tecnología ha venido a acelerar ciertas cosas y ha supuesto en buena medida, un cambio en nuestras acciones y actitudes, pero las preguntas que me hago constantemente son ¿Hemos cambiado también como humanos? ¿Será que la tecnología y la innovación nos han hecho distintos? ¿hemos evolucionado al grado de no necesitar de otros? ¿las redes sociales y tanta comunicación virtual ha hecho que no requiramos de alguien a nuestro lado para conversar? 
Yo pienso, quiero y necesito pensar que no, los seres humanos somos mucho mejores cuando estamos con otros, cuando nos nutrimos de nuestras diferencias y podemos escuchar y discutir los temas frente a frente; logramos muchas más cosas cuando lo hacemos acompañados y en colaboración con otros, en especial cuando son amigos y comparten no sólo herencias y valores, sino también objetivos y sueños.
Este es el caso de Sonora y Arizona, es mucho, pero mucho más lo que tenemos en común que nuestras diferencias, y aún éstas, cuando las ponemos a trabajar a favor de ambos, logramos que sean complementarias y nos lleven a nuevos lugares; a pesar de estar en distintos países y con diferentes leyes, compartimos una cultura común que nos hace emprender proyectos y tareas de forma conjunta, yo no conozco a nadie en Sonora y en Arizona que no esté relacionado con alguien del otro lado; es raro charlar con una persona de negocios y que no hable de cómo hacer negocios con alguien de la región, sin importar si está de uno u otro lado de la frontera; lo mismo pasa con la innovación, hay un sinfín de espacios y lugares en donde emprendedores y soñadores de cualquier lado pueden encontrar apoyos y mercados que ayuden a que sus proyectos y sus sueños se puedan ir convirtiendo en realidad.
Pongamos sólo sobre el papel lo que significa ser una comunidad bilingüe, con acceso a dos mercados enormes, el norteamericano y el latinoamericano, con el conocimiento de primera mano de las necesidades de ambos, y con un enorme talento creativo que permite pensar que esas fronteras que vemos ahora con temor no sean otra cosa que la catapulta que necesitamos para lanzar cualquier proyecto conjunto que se nos ocurra. Pocas regiones del mundo tienen este potencial, que en términos de innovación es verdaderamente extraordinario, muchas menos se han dado cuenta que lo tienen y me atrevo a pensar que nuestra región es casi única en ese sentido.
No hemos evolucionado para deshumanizarnos, en realidad estamos evolucionando para ser más incluyentes, más arrojados y más emprendedores, con mayores posibilidades de resolver necesidades locales y globales, pero sobre todo, no hemos evolucionado para hacer las cosas solos, sino acompañados.