Preguntar para Innovar

A veces nos enredamos demasiado en metodologías y en complicaciones que sólo nos hacen la vida más difícil, o trabajada. La innovación y la creatividad en realidad no tienen fronteras, y como no existen los límites, tampoco hay reglas que de verdad se tengan que seguir, se vale echar mano de todo lo que tengamos a nuestro alcance, mientras sepamos cómo y cuándo usarlo.

La pregunta es una de esas herramientas que hemos relegado casi al olvido, hemos sido entrenados durante años y años a dar respuestas y soluciones, que se nos ha olvidado cómo preguntar; damos por hecho que entendemos, damos por hecho que alguien más ha hecho la pregunta correcta, y nos abalanzamos a buscar respuestas.

Lo ideal es empezar con preguntas, voy a proponerles tres sistemas de preguntas que pueden ayudar a que su proceso de innovación empiece con el pie correcto:

Primera opción, preguntar por qué. Queremos vender más, ¿por qué? ¿por qué queremos vender más? Necesitamos exportar, ¿por qué necesitamos exportar? El simple cuestionamiento de nuestras razones puede llevarnos a encontrar opciones más efectivas y duraderas. Dicen los expertos que para encontrar de verdad el problema hay que profundizarlo usando esta pregunta, no hay problema que aguante 5 por qués dicen.

Segunda opción, esta en la arena de la filosofía antigua, la de Sócrates, que como bien saben, él sostenía que sólo sabía que no sabía nada, y por lo mismo, podemos resumirla haciendo seis preguntas para poder entender la realidad: ¿qué? ¿cómo? ¿cuándo? ¿dónde? ¿por qué? ¿quién?

Por ejemplo, vayamos al ámbito de lo público, ¿qué ocasiona los baches? ¿cómo se hacen? ¿quién los hace? ¿cuándo? o bien, pasemos al transporte, ¿por qué concesionar el servicio? ¿a quién concesionarlo? ¿cómo concesionarlo?

Cada pregunta nos puede llevar a detonar ideas diferentes, nos ayudan a abrir caminos que habíamos supuesto cerrados.

Y, por último, la tercera opción, que consiste es hacer dos planteamientos hipotéticos en forma de cuestionamientos: ¿Y si…? y ¿qué pasaría si…? Por ejemplo, ¿Y si queremos que nos compren en vez de vender? ¿y si eliminamos un paso del proceso? ¿y si estamos intentando en el mercado equivocado? O bien, ¿qué pasaría si no concesionamos el transporte? ¿qué pasaría si uberizamos los taxis?

Como propuesta final, les planteo lo siguiente: ¿qué pasaría si utilizamos mezcladas las tres opciones? ¿Y si preguntamos cómo cinco veces? ¿y si en vez de preguntar qué pasaría preguntamos que tendríamos que hacer para…?

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Mejora continua o innovación disruptiva

No pasa mucho tiempo sin que la pregunta surja, y menos en aquellas empresas donde hay mezcla de generaciones, es decir, donde hay Millenials y Generación X intentando sumar sus talentos. ¿Debemos seguir la ruta de la mejora continua o debemos de buscar la innovación disruptiva?
Seguramente los X estarán a favor de la mejora continua, es decir, una innovación progresiva que les permita avanzar sin prisa, pero sin pausas; que vaya introduciendo cambios de a poco, controlables y predecibles. Suena muy bien, la resistencia al cambio es mínima, la curva de aprendizaje es prácticamente nula y se aprovecha el mismo ritmo y rutinas de trabajo establecidas en la empresa; la cultura organizacional no se ve modificada en gran manera, salvo la comprobación de que la empresa está comprometida con el cambio y que afianza la cultura de la calidad y la mejora continua. Después de todo, la empresa ha invertido tiempo, dinero y esfuerzo en la certificación de ISO-9000, y esta es la forma de sacarle provecho.
Sí, la innovación progresiva es sencilla y rápida de implementar y con mínimo riesgo; pero es precisamente eso, el mínimo riesgo el que hace que el retorno de inversión sea también mínimo; los beneficios que se obtienen no son precisamente rompedores de tendencias, es decir, si la empresa lleva ya una tendencia a la baja, es difícil que con esta política de mejora continua la tendencia se modifique con la rapidez que la empresa quiere o necesita; por otro lado, si la tendencia es a la alza, la curva tampoco se verá modificada de forma impresionante, sólo sumará unos cuantos puntos a esa tendencia.
Ya veo a los millenials en esa empresa siguiendo esta ruta, a regañadientes y con la esperanza de que eso cambie, constantemente estarán proponiendo ideas que significan tomar la ruta de la innovación disruptiva, esa que hace que las reglas del juego cambien por completo, esa que logra dar saltos cuánticos en el avance de la empresa y que cambia no sólo los productos y servicios por completo, sino que en muy repetidas ocasiones, modifica hasta el nombre de la empresa; la innovación disruptiva hace que el retorno de la inversión sea considerablemente alto, con una alta probabilidad de generar una resistencia al cambio que obligue a la empresa a gestionarlo de forma agresiva y proactiva; la curva de aprendizaje casi siempre es considerable y la cultura organizacional se ve modificada de forma importante, y además rápida. Los millenials estarán en su ambiente natural, puesto que casi siempre una innovación de este tipo incluye el uso de tecnología, ya sea la existente, o, mejor aún para ellos, una nueva tecnología que está emergiendo en el mercado.
Igual que con la mejora continua, el retorno es proporcional al riesgo; cuando se opta por esta ruta, la empresa apuesta prácticamente su futuro en la innovación, la probabilidad de que las cosas no salgan como se espera es prácticamente igual a la del éxito; pero la recompensa es considerablemente mayor a la de la mejora continua, cuando una empresa logra hacer una innovación disruptiva, no sólo permanece en el mercado, sino que lo domina, lo dirige, determina qué es lo que se hace moda y qué no.
Para resolver el dilema del inicio, hacer mejora continua o innovación disruptiva, uno debe de considerar dos elementos clave:
  1. Talento disponible: Para hacer mejora continua no se necesita entrenamiento ni profesionales distintos a los que ya se tienen en la empresa, pero para hacer innovación disruptiva, se requiere de entrenamiento en técnicas y metodologías de creatividad e innovación (Design Thinking, Moonshot Thinking, Lean Startup, etc) que permitan canalizar y potenciar el talento creativo y el conocimiento organizacional de la empresa.
  2. Prospectiva del negocio: Si el negocio de la empresa es algo que se ve en el futuro como atractivo, entonces podría ser que la consolidación de la empresa vía la mejora continua sea una mejor opción; pero si el negocio de la empresa en el futuro se ve con dudas, ya sea porque la competencia crece, o el mercado cambia, o la tecnología hace que las reglas del juego sean otras, entonces la innovación disruptiva no sólo es la opción a ejercer, sino que posiblemente sea la única.
Al final del día, lo que en realidad debemos decidir es si queremos pensar dentro o fuera de la caja; siempre y cuando sepamos lo que hay en la caja.

Alternativas para innovar en una empresa

Todo mundo quiere innovar, pero les cuesta trabajo iniciar el proceso; ¿cómo empiezo? me preguntan seguido, tanto empresarios como profesionistas que están deseosos de hacer valer su talento innovador en las empresas. Por supuesto que no todas las empresas pasan por la misma problemática, ni tampoco todas tienen la misma realidad ni talento; sin embargo, las siguientes alternativas pueden mostrar las diferentes alternativas que existen para ir construyendo una empresa innovadora:

  • Innovar solos
    • Son empresas que tienen su propio laboratorio o centro de innovación, y que además de ser ultrasecreto, es capaz de desarrollar productos que nadie más puede siquiera imaginar. A pesar de que es una estrategia que conforme avanza el tiempo y las redes de personas incrementan su efectividad, es algo así como la aspiración de toda PyME: tener su propio Centro o Laboratorio de Innovación. Los costos son enormes, no sólo en equipamiento, sino en dos de los recursos más caros en una empresa, sobre todo PyME: tiempo y talento. Esta estrategia requiere de mucho tiempo para el desarrollo de un producto o servicio innovador, pero también de una buena cantidad de talento que no siempre está enfocada al 100% a la labor de innovar.
  • Con Universidades y/o Centros de Investigación
    • Es quizás la estrategia preferida de los gobiernos, la que se impulsa a través de sus dependencias de ciencia y tecnología; parte de la premisa de que todo conocimiento necesita ser generado a partir de la ciencia y la investigación, y como resultado de ello, la innovación. A pesar de que suena muy bien, no siempre se obtienen resultados óptimos, mayormente porque la Universidad y la Empresa hablan un lenguaje diferente, y además, tienen metas distintas, mientras que a una le importa el conocimiento para generar dinero, a la otra le importa para publicar los hallazgos u obtener credenciales académicas. Por otro lado, escoger a la universidad idónea para satisfacer las necesidades y/o deseos de la empresa que quiere innovar, no siempre es una tarea sencilla. Es cierto que cuando lo haces, la empresa accede a dos recursos importantes: talento y tecnología de punta.
  • Consultoras de proyectos
    • Son consultoras expertas en procesos administrativos muy estandarizados: o bien montar un sistema de innovación de acuerdo a las características de las distintas convocatorias gubernamentales para financiar proyectos de innovación; si bien ayudan a las empresas a  conseguir fondos para innovar, no siempre estas consultoras son las expertas en el proceso de innovación que requiere la empresa; son expertos en conseguir y administrar los fondos, pero normalmente no son expertos en innovación.
  • Consultoras de negocios
    • Son empresas que tienen su propio proceso o sistema de innovación establecido y ayudan a las empresas a adoptarlo en su organización; incluyen metodologías propias que cuando se siguen de forma disciplinada se obtienen resultados interesantes; la empresa consultora provee parte del talento de innovación y al terminar, deja un sistema establecido que funciona; sin embargo, es una metodología que sólo deja en la empresa los qués y los quiénes, más no los porqués y los cómos; por lo tanto, cuando la empresa se enfrenta a un proyecto diferente o su situación cambia, no es muy fácil modificar el modelo. El costo de esta alternativa depende de la calidad de la empresa consultora, los recursos que deban desplegarse y el proyecto que se pretenda construir a partir de la innovación.
  • Innovador experto por contrato
    • Es un profesional, experto en innovación, la empresa lo contrata como si fuera un empleado de su organización, pero con una relación laboral temporal, por honorarios por tiempo determinado o por proyecto. El experto tendrá la responsabilidad de ser el administrador del proyecto de innovación durante el tiempo que dure el contrato, reduciendo así la curva de aprendizaje de la empresa. Casi siempre su contratación está amarrada a los resultados, por lo que el experto necesita tener poder absoluto sobre el proyecto y el personal de la empresa que se asigne al mismo; en ocasiones genera cambios organizacionales importantes; uno de los cambios que genera es en la cultura organizacional, al involucrar personal de la empresa en el proceso, la empresa va aprendiendo conforme va avanzando. Al no ser un miembro formal de la empresa, requiere de apoyo constante y comprometido de la alta dirección de la empresa para validar y respaldar sus decisiones. Casi siempre los errores que comete son debidos a la burocracia de las mismas empresas y su desconocimiento o falta de autoridad para hacerla funcionar.
  • El  entrenador o facilitador de innovación
    • El consultor independiente es contratado por la empresa cliente por un proyecto, para entrenarla, guiarla y aconsejarla en su proceso de innovación. El consultor no hace el trabajo de innovación, sino que lo realiza el personal de la empresa, a los que debe de entrenar y asesorar a partir de un proceso de coaching o mentoring que permita que los empleados de la empresa vayan convirtiéndose en los expertos internos de la metodología de innovación que ellos mismos están construyendo para la empresa. El entrenador proporciona diferentes herramientas de innovación y muestra la forma en la que se usa cada una de ellas utilizando proyectos internos de innovación. Conforme las personas van aprendiendo, se van obteniendo resultados visibles en las empresas. El tiempo es variable, pero una vez que el equipo de innovación de la empresa ha quedado instalado, es labor del entrenador el conectarlo con otros equipos de innovación que les permitan establecer un sistema de innovación abierta.
Las alternativas presentadas no son las únicas, pero son las más comunes; he conocido empresas que han pasado por todas ellas o por una combinación de varias, algunas han sido exitosas, otras no. A mí me gusta la última, no sólo porque permite que la empresa vaya generando su propio modelo de innovación, sino porque propone la construcción de redes de innovación empresarial al unir a los equipos de innovación de las empresas para intercambiar metodologías, experiencias y metodologías de innovación.