Solo ante el mundo.

Cuando yo escribo, sólo pienso en dos cosas, en la historia que quiero contar y la forma en la que deseo contarla; en la mayoría de los casos, lo que resulta se queda conmigo, algunos pocos terminan en mi blog y redes sociales esperando provocar la conciencia de quienes me siguen, y con un poco de suerte, de quienes los siguen a ellos.
Ocasionalmente escribo algo que creo que puede tener un fin distinto, más amplio, llegar a un grupo de lectores más diverso y más crítico, más objetivo y con muchas más opciones a su disposición. Y es entonces cuando tengo la duda de cómo hacerlo llegar.
Nunca he sido una persona que piensa convencionalmente, en ocasiones ha resultado una buena forma de pensar, mientras que en otras ha demostrado ser casi una catástrofe; así es que cuando me enfrento a esta intersección en mi vida, es natural que dude durante un tiempo si hacer caso a mi natural inclinación a lo diferente, o a la seguridad de lo establecido.
En el caso de mis libros, he optado por lo nuevo, por lo distinto; el primero se distribuyó en tablets exclusivamente en formato digital, OLPC me ofreció la oportunidad de llegar a sus clientes infantiles en sus famosas XO Tablet. El Ogro de los cuentos es una colección de relatos para niños, me siento orgulloso de haber podido viajar en la imaginación de esos chicos. Una segunda edición, en formato digital y de audiocuentos está disponible en Facebook en la página que lleva su nombre; ambas ediciones son gratuitas. Es mi forma de provocar a los niños a imaginar.
El segundo libro, Día de Muertos desde el más allá, tuvo una primera edición exclusivamente en eBook a través de la plataforma chopeo.mx, una empresa de comercio electrónico local; quise explorar la posibilidad de hacerlo llegar al público a través de un medio poco convencional, y la cosa no salió como esperaba, mis lectores no son propensos a comprar sus libros ni en ese formato ni en esos espacios, así es que hice una segunda edición, ahora en Amazon y añadí el formato impreso. Ha sido una buena decisión y mis personajes del otro mundo han podido provocar a mis lectores del más acá; me siento honrado de haber podido viajar con ellos en sus deseos de imaginar.
El tercer libro, Relatos del futuro que ya llegó, siguió la misma ruta, Amazon y Chopeo como plataforma de venta en línea, en formatos digital e impreso; pero adicionalmente me han dado la oportunidad de estar presente en el catálogo de Milibromx, una maravillosa iniciativa hermosillense que pone la cultura a domicilio. El impacto que ha tenido este último esfuerzo de provocación a su imaginación ha sido mucho mayor, he tenido la oportunidad de viajar con muchos más lectores a través de sus líneas, sus personajes y los problemas a los que se enfrentan en su día a día.
Lo único que ha sido constante en la publicación de mis libros, es que no he recurrido a una editorial o a apoyos gubernamentales para publicarlos, todos ellos han sido producto de un esfuerzo independiente y emprendedor: auto publicados; es decir, solo yo ante el mundo. Se oye arrogante decirlo de esa forma, pero mi intención es totalmente opuesta; al decir solo yo ante el mundo, quiero transmitirles lo infinitamente pequeño a insignificante que se siente uno al tomar esta decisión. No hay ningún aparato de marketing detrás, no hay ningún aval calificado de que uno es realmente bueno, no hay reseñas de críticos profesionales, no hay presentaciones ni firmas de libros alrededor del mundo, ni invitaciones a ferias internacionales de libro, ni a dar conferencias a diestra y siniestra. No. Un autor que auto publica es sólo él y nadie más que él ante el mundo.
Así de poderosa es esa sensación de pequeñez y desnudez del alma cuando uno da clic en ese pequeño botón que dice Publicar. No hay marcha atrás, ahora tu libro está en ese torbellino inmenso de libros y libros y libros y libros, y sólo cabe hacer todo lo necesario para que cuando una mano se adentre en él buscando algo, sea tu libro el que escoja. Un autor independiente únicamente tiene dos cosas a su favor, claro, además de su talento, la primera es suerte, suerte de que alguien lo encuentre, lo disfrute y lo haga viral con sus recomendaciones; y la segunda son ustedes, los primeros lectores, esos que se acercan a nosotros con el afán de conocernos, de mirar lo que nosotros miramos y de atreverse a correr el riesgo de leernos.
Así pues, aquí estoy yo, solo ante el mundo, pidiéndote que te acerques a ese torbellino y que estires tu mano y escojas mi libro; me encantará viajar contigo cuando imagines el mundo del más allá, o cuando decidas conocer el futuro que ya llegó; ahí estaré contigo cuando le presentes al Ogro de los cuentos a tus hijos, ahí estaré yo durante todo el trayecto, y entonces ya no seré yo solo, sino que seremos ambos ante el mundo.

Pueden adquirirlos de varias maneras:

Amazon.com y Amazon.es en formato eBook y tradicional de papel

Amazon.com.mx en formato eBook

rafaelcota.chopeo.mx en formato eBook; este último acepta pagos en Oxxo para los que no están acostumbrados a comprar en línea

Milibromx en formato papel hasta tu domicilio, búscalos en instagram, facebook y twitter.

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Cómo evitar bloqueos de Creatividad

Creatividad que depende de la inspiración, es una creatividad que depende de algo que es elusivo y caprichoso; a la inspiración se le ocurren las cosas que quiere, cuando quiere y con los que quiere; por eso es que hay técnicas de creatividad, por eso es que todos los creativos trabajan, y trabajan mucho.
Y hay ocasiones en las que uno se bloquea, te enfrentas a un problema que necesitas resolver y no llegas a nada que de verdad sea diferente a lo que ya has intentado muchas veces, que por más que trabajes y trabajes, no sales de donde mismo; así es que para evitar esos bloqueos, aquí ocho tips:
  • Lluvia de Ideas: La verdad es que las de siempre son muy aburridas y muy poco efectivas, pero hay diferentes maneras de llevarlas a cabo:
    • Lluvia de Ideas tontas: Sólo se vale decir tonterías, luego las analizas para ver si algo es rescatable, imagina que es como las caricaturas, aquí hay trenes submarinos, vacas voladoras, drones comestibles y medicinales, absolutamente todo se vale, excepto sensatez. Cuando ya tienes tu lista de tonterías, las vas analizando una a una para ir viendo cómo las puedes traer al mundo real y así resolver tu problema.
    • Lluvia de Preguntas: No listes soluciones, lista preguntas; todas las preguntas que acumules; muchas ocasiones, la respuesta correcta no llega porque la pregunta no fue la correcta; haz que tu lista de preguntas crezca, verás que cuando llegue la pregunta correcta, un sinfín de soluciones vendrán con ella.
    • Lluvia de Referentes: No listes soluciones, ni preguntas: lista productos, personas, servicios que te gusten y te inspiren y anota por qué; en esta lluvia de ideas lo que se vale es copiar; sí, copiar de otros para adaptarlo a tu entorno y realidad es también una forma de romper los bloqueos; esa lista de inspiradores sirve después como catapulta de ideas.
    • Lluvia de Palabras aleatorias: Escoge una palabra aleatoria, y luego escribe absolutamente todo lo que se te ocurra al respecto, encadena palabras y luego trata de establecer conexiones o relaciones con el problema que quieres resolver. Esta técnica no sólo evita o rompe bloqueos, sino que además tiene la virtud de sacarte totalmente de la caja, es decir, surgirán muchas ideas verdaderamente disruptivas.
  • Júntate con otros: Ve a lugares donde puedas encontrar muchas personas desconocidas, obsérvalas, mira lo que que traen puesto, imagina su vida, cuéntate sus historias como a ti se te ocurren; construye con esas historias un mundo alterno al que te rodea, por ejemplo, esa chica que va con dos bolsas de una tienda de ropa, es en realidad una diseñadora que espía a su competidor, el vigilante de la tienda escribe obras de teatro que luego publica con un seudónimo…¿me sigues? Así va uno construyendo con su imaginación, y así la despiertas, pronto podrás pensar en tu problema y surgirán ideas que estaban ahí muy bien guardadas.
  • Ve películas de ciencia ficción y fantasía: La imaginación de otros inspira la tuya, es casi como la anterior, pero con palomitas y refresco.
  • Lee libros, muchos, muchos libros: No hay otra expresión artística que involucre tanta actividad imaginativa del espectador, en este caso el lector; no hay forma de que leas un libro y tu imaginación no se prenda desde el primer renglón, incluso desde el título mismo. La poesía, el teatro, los cuentos y las novelas son en realidad boletos gratis a tu mundo interior, ahí donde habita tu imaginación.
  • Lleva un diario de absolutamente todas tus ideas; todos tenemos todos los días momentos de inspiración, hay que aprovecharlos, seguro en ese momento no nos sirve de nada que se nos haya ocurrido cómo hacer que las direccionales de los autos se activen solas antes de que gires al conducir, pero esa idea, algún día podrá ser útil, no sabes cuando, pero es mejor tenerla a la mano cuando se te ofrezca; esas ideas que te asaltan mientras te bañas, conduces o cuando estás aburridísimo en una reunión, no las deseches, anótalas en tu diario de ideas, el mío hasta nombre le puse, se llama Ideacotas y está en facebook.com/Ideacotas;  y cuando te bloquees, revisa tu diario, seguro que ahí habrá algo que te desatasque.
Claro que hay más, muchas más formas de evitar bloqueos, pero la que menos sirve es poner a descansar tu imaginación, al contrario, hay que activarla, pero con diferentes detonadores y motivadores, cuéntame cuál es el que tú propones en rafaelcota.com
Enjoy

La generación perdida

Hace algunos años leí una columna de un periodista algo que me llamó la atención, hablaba en ella, con nombres y señales, de una generación perdida de políticos mexicanos; contaba cómo habían pasado varias décadas en el ejercicio de la política, todos ellos en el ámbito y la nómina pública; iniciaron como una promesa refulgente que hacía pensar que el país no tendría otra opción que ser una potencia en el corto plazo gracias a su liderazgo; pero las promesas quedaron ahí, en promesas – muchas de ellas falsas o falsamente prometidas – y la generación que supuestamente nos llevaría al infinito y más allá terminó por meternos en el hoyo más eterno, oscuro, violento y vergonzoso en el que México haya estado jamás.
Yo tengo cincuenta años, y no recuerdo vivir en un país que no estuviera en crisis, es más, nuestras crisis han sido tan espectaculares que han tenido crisis ellas mismas, y hablo en plural porque las tenemos de todos colores y sabores – para regalar y vender dirían los merolicos – tenemos crisis económicas (he perdido la cuenta porque creo que la primera que viví aún no termina), crisis de salud – ¿recuerdan la influenza? – crisis naturales con huracanes, terremotos e inundaciones de todas las categorías letales, crisis de seguridad – que un niño piense que necesita una mochila antibalas no sucede ni en Siria – crisis educativas donde las reformas y los modelos van y vienen y los chicos y los maestros siguen igualitamente igual, o sea empeorando su situación; crisis políticas, crisis de credibilidad, de valores; es más, hemos tenido crisis de crisis y ni cuenta nos hemos dado.
Y esa generación de políticos – los nombres ni los menciono porque me da pena que sigan vigentes viviendo de nuestros impuestos – sigue siendo esa promesa fallida, esa generación perdida.
Y recuerdo también, que le escribí emocionado al periodista diciéndole que su análisis era muy interesante, que estaba ya esperando la segunda, tercera y hasta cuarta partes, es más, recuerdo que le dije, hasta una quinta parte. Él me contestó agradeciendo el comentario, pero me quiso confirmar que era un artículo de una sola parte, que no habría ni segunda, ni tercera, ni ninguna otra parte, y me preguntaba que si de qué partes hablaba yo. No se si me troné los dedos antes de empezar mi respuesta por correo electrónico, pero confieso que me hubiera gustado que así fuera, es mucho más contundente imaginarme así, tronándome los dedos de las manos con los brazos estirados frente al ordenador a punto de disponerme a responderle más o menos así:
Mira, en la segunda parte puedes hablar de esa otra generación perdida de emprendedores, de empresarios todo terreno, de esos que toman sus comunidades a hombros de sus empresas y las hacen prosperar generando empleos y riqueza, de esos que sueñan y que se pasan la vida construyendo su patrimonio, y con ello el país; de esos que no van a chillarle al gobierno cada vez que no llueve o cuando llueve de más; de esos que piden, exigen y trabajan para que haya un estado de derecho que les permita ejercer su profesión de creadores de riqueza; ahí también hay una generación perdida porque los que hay son apenas administradores de riquezas heredadas o administradores de contactos, de enchufes gubernamentales que les permiten darse baños de pureza cuando en lo oscurito se hacen de licitación tras licitación porque la bolsa pública se ve mejor en su pantalón; y le di nombres; sería una muy buena segunda parte, le dije, además encajaba bien con la primera porque el amasiato vergonzoso en el que se han unido los empresarios con esa generación perdida de políticos ha sido en gran parte una parte importante del problema. En lo empresarial los liderazgos también fueron sólo promesas fallidas, espuma de la mar que se perdió en la arena playera del México contemporáneo.
A lo mejor hasta me serví una taza de café antes de empezar a escribirle lo que yo pensaba de esa tercera parte – como pueden ver, tengo una imagen romántica y bohemia de lo que es escribir sesudamente – y le dije que en la tercera entrega debía de hablar de la generación perdida de líderes y representantes obreros y campesinosrecuerdo que estaba muy enojado cuando pisaba las teclas de mi computadora al escribir – también ahí ha habido omisiones y abusos de poder y de confianza; los pobres obreros – digo pobres no porque tengan pobreza de espíritu, sino porque sus salarios son miserables – y campesinos – estos ni salario tienen – han puesto su confianza y esperanzas en una generación de líderes que han redimensionado al infinito esa palabra que aparece en los diccionarios en la letra N de Nefasto; no me digas que no son una generación perdida, le dije, no me vengas con que ahí se ha logrado algo.
Y como ya estaba entrado en gastos, le dije que la cuarta entrega tendría que ser sobre la generación perdida en los liderazgos de la(s) iglesia(s), puse el plural entre paréntesis – lo recuerdo bien – porque yo creo que hay muchas en el país, pero ellas solas se ponen así, entre paréntesis porque sí, porque así son las cosas con esa generación perdida en donde – le mandé una flor con el halago – tú has denunciado a los que han permitido que ese paria que se apellida Maciel exista; yo creo que tú crees que entre la jerarquía eclesiástica también hay una generación perdida que lo único que ha hecho es ser concubina de las anteriores – más o menos así le dije yo todavía más convencido de mi teoría de las generaciones perdidas – sí, también ahí hay una generación perdida, no de promesas falsas que eso lo sabremos cuando nos muramos, sino perdida en el dulce laberinto del poder.
Aquí, justo en este momento sí que me lo pensé, y mucho. Dejé pendiente el correo porque la quinta parte estaba más complicada de presentar, no recuerdo bien cuánto tiempo fue, pero regresé al fin a terminarlo. Lo quise poner muy frío y con datos duros. Puse nombres cuidando de no incluirlo desde el principio, pero dándole a entender que también él era parte de la generación perdida de periodistaspor eso lo he puesto en itálicas cuando lo menciono como tal – una generación que ha pasado de hacer periodismo a hacer comunicación, y no es lo mismo, ni de chiste; la generación perdida de periodistas que prometía ser el contrapeso natural y efectivo ante los abusos, omisiones y desvergüenzas de todas las anteriores, simplemente no lo fue, en vez de ser contrapeso aceptaron pesos por contra; en vez de investigar, contrastar y escribir única y exclusivamente los hechos, que por sí mismos son verdad, se dedicaron a subir a todos los demás al pedestal en el que están, disfrazando, maquillando, sesgando, ocultando y modificando los hechos, y eso no es otra cosa que mintiendo. Y si una generación de periodistas miente, es haber perdido la última línea de defensa entre el abuso del poder y los ciudadanos. Así pues, esa generación perdida de periodistas sería, por supuesto, el mejor colofón a tu serie de entregas sobre la generación perdida mexicana.
Así concluí. Y así concluyó mi intercambio electrónico con el periodista. No supe más.
Hoy, en este ahora, me doy cuenta que estuve equivocado. Hay una sexta entrega de esa serie no escrita, que debió ser la primera por cierto; hoy me doy cuenta que a lo mejor todas las anteriores no hubieran existido si no fuéramos nosotros una generación perdida de ciudadanos. Si no hubiéramos declinado a nuestro derecho legítimo de ejercer una ciudadanía participativa y atenta, quizás hubiéramos tenido esas generaciones de políticos, empresarios, sindicalistas, eclesiásticos y periodistas que creemos merecer, en cambio, lo que ahora tenemos es eso, una generación perdida de mexicanos que no se si tendremos tiempo y fuerzas para rescatar, y que, sin embargo, pienso que lo debemos intentar. Ya estoy en ello.