Educar para crear e innovar

Educar no es únicamente lograr que alguien aprenda determinada materia o contenidos, también es lograr que las personas sean capaces de hacer cosas con lo que saben, que sepan identificar lo que necesitan aprender y además aprenderlo. También significa que seamos capaces de generar nuevo conocimiento, que podamos explorar nuestro máximo potencial, y llevarlo un poco más lejos, es decir, que sepamos innovar.
Aprender y desarrollar habilidades y técnicas de creatividad e innovación es tan importante como aprender matemáticas o civismo; sin embargo, en nuestras escuelas no hay espacios ni tiempos específicos ni ordenados para que nuestros estudiantes desarrollen estas habilidades; al contrario, el sistema educativo esta diseñado para lograr que todos sepamos lo mismo, de la misma manera y con los mismos libros y métodos. Se da por hecho, o mejor dicho, se tiene la vaga esperanza de que los chicos sean creativos por sí mismos, cuando sean grandes. Yo creo que es tiempo de hacer que la creatividad y la innovación sean prioridad en nuestros objetivos educativos. ¿de qué otra forma vamos a encontrar soluciones a todos nuestros viejos problemas?
Imaginemos por un momento, que enseñáramos a los chicos a hacer Design Thinking a la hora de prepararse para realizar un proyecto, o un SCAMPER para escribir un ensayo; o, mejor aún, que los preparáramos para hacer preguntas, poner exámenes en donde les pidiéramos hacer preguntas en vez de respuestas sería genial; aprenderían a mirar el mundo a través de los ojos de la curiosidad.
Me imagino igual un ejercicio mental diario para activar el cerebro en donde los estudiantes intentan relacionar conceptos, por ejemplo, la mecánica de un motor con la sustentabilidad de un ecosistema; seguido me pregunto si no podríamos aprender mejor la historia preguntándonos qué hubiéramos hecho si nosotros hubiéramos sido Napoleón, o Churchill o Moctezuma. De paso los chicos aprenderían a construir hipótesis que son apenas el inicio de las innovaciones.
¿Qué clase de mundo idearían si les planteamos el reto de eliminar el dinero con todo y concepto? ¿Qué tantas cosas tendrían que aprender para lograrlo? ¡Seguro que todas las que estamos enseñándoles de cualquier forma! ¡Y más, mucho más!
Enseñar lo que ya todo mundo sabe o ha sabido no tiene chiste, el futuro del mundo se debe construir desde otra óptica, porque ésta ya sabemos que no funciona; desperdiciar los primeros 23 años de su vida enseñándoles a ser como nosotros y a hacer las mismas cosas que nosotros y de la misma manera es algo que necesitamos cambiar, y esa es la verdadera meta que toda reforma educativa debe contemplar. Es ridículo educar a todos igual si ya reconocemos que nuestro verdadero potencial individual está en nuestras diferencias, y que la suma de ellas es la que nos hace fuertes.
De nada sirve salir del aula si nos llevamos las paredes en nuestra mente cuando el sistema educativo lo mejor que hace es deformarla tanto que terminamos con una caja, la misma caja, que nos limita y nos encierra.
Para aprender más visita mi blog rafaelcota.comy mi twitter @rafaelcotar
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Innovación Educativa

Juan Bautista de la Salle murió en 1719 y aún tenemos la educación organizada de forma muy parecida a lo que él imaginó y utilizó en sus escuelas. Liebnitz y Newton vivieron también por la misma época y crearon el cálculo; hoy es quizás lo más avanzado en matemáticas que se enseña en las universidades a los ingenieros.

Es obvio que el mundo ha cambiado, pero también es obvio que la forma en la que educamos no ha cambiado prácticamente nada; las escuelas, los horarios, la partición en grupos por edades y hasta por género aún son práctica común; la secuencia de materias y las herramientas de trabajo de un docente y estudiante también siguen siendo casi las mismas; con evolución por supuesto, pero en escencia seguimos educándonos de la misma manera: como robotitos en serie y cada grado que subimos, nos especializamos aún más y más. Todavía.

La última frontera de la educación está en donde inicia el trabajo; es decir, nos educamos para obtener un empleo, y después nos seguimos educando para conservarlo o para conseguir otro. Tiempo atrás ha quedado la idea altruista de educarnos para contribuir al desarrollo de nuestra comunidad, muy atrás ha quedado la curiosidad por aprender cómo funciona el mundo, o las personas, o la naturaleza; muy lejos, allá tras la penumbra de los siglos se quedó la formidable idea de estudiar para trascender; no, ahora estudiamos para poder trabajar y percibir un salario, casi nunca acorde a la preparación.

Y ¡vaya que necesitamos cambiar el sistema educativo! Mi deformación profesional me obliga a ser disruptivo, pero entiendo bien que con la educación las cosas podrían cambiar mejor de a poco primero. Reformas van y reformas vienen, maestros nuevos salen de las normales, y maestros viejos se jubilan, pero esa cantaleta de que la educación conseguirá resolver todos nuestros problemas yo ya no me la creo, ya no es el tiempo de la educación como la conocemos, es el tiempo de la educación como mera herramienta para hacer empresa, para que cada uno de nosotros genere su propia riqueza; ya no es tiempo de hacer en serie empleados, sino en personalizar la fabricación de emprendedores y empresarios.

En este concierto tecnológico de música electrónica y genómica, los mexicanos estamos llegando con nuestra flauta de carrizo y desentonamos, por más bonito que suene y por más creatividad que le pongamos a la fusión de lo antiguo y tradicional con lo nuevo, nuestras notas serán cuando mucho el relleno de la pieza; pondré apenas un ejemplo sencillo: a los niños que ya saben sumar, restar, multiplicar y dividir, a esos que ya se les ha enseñado, y han aprendido, esas operaciones básicas, se les impide usar calculadora en clase, dizque porque en algún momento de su vida futura estarán en una situación donde no tendrán su calculadora y no podrán resolver una simple suma. ¡En qué remoto planeta vivirán esos chicos donde no habrá calculadoras???? O sea, a los chicos, en este caso, se les educa para sobrevivir en un entorno de excepciones, y no para el entorno natural en el que vivirán.

Mientras escribo esto pico un botón y pregunto “¿cuánto es 4×3+8?” y en menos de un segundo mi teléfono da la respuesta en la melodiosa voz de la asistente virtual que está siempre atenta, y eso que aún no estoy en ese futuro tipo edad media del que hablan los maestros renuentes a la utilización de la tecnología como herramienta de trabajo y aprendizaje. ¿cuánto tiempo más tendremos que perder para que la tecnología represente una verdadera herramienta en el proceso educativo?

Mientras en las escuelas los chicos van a aprender cómo funcionar en la industria de la manufactura, en el mundo va avanzando más rápido que la velocidad de la luz el Internet de las Cosas y la Industria 4.0; en pocas palabras, vamos que volamos al mundo de la maquinofactura, o sea, la producción exclusivamente hecha por máquinas; la Medicina Personalizada detonada por la genómica y nanorobots hacen pensar seriamente si en el futuro necesitaremos médicos y hospitales; los nanomateriales obligan a (re)diseñar las estructuras con las que construimos y fabricamos no sólo edificios y puentes, sino también miles de productos y servicios; la autonomía de los autos ya no se queda ahí, sino que permite vislumbrar la autonomía de casi todo tipo de máquina, y la energía limpia desaparece de un plumazo todos los empleos y oficios de la industria energética basada en combustibles fósiles, esa industria es ya un fósil en sí misma.

Y en la escuelas seguimos entrenando y deformando a nuestros estudiantes precisamente para todas esas profesiones y oficios que ya han muerto, aunque aún anden caminando. Me da mucha tristeza y coraje saber que lo único que tenemos que hacer según el experto en educación mexicano sea “ler“, y que así todo saldrá bien; ¡No, no y no! No basta con leer y con ir a la escuela, hay que ser valientes y desaparecer la escuela tal y como la conocemos, ¿qué les parece que nos pongamos disruptivamente destructivos?:

Por ejemplo, una escuela de sólo tres grados, primaria, secundaria y preparatoria; donde los estudiantes aprendan y convivan entre ellos, sin importar la edad, cada uno aprendiendo a su tiempo y momento de desarrollo y no de acuerdo a su edad cronológica; y sin líneas curriculares, donde los contenidos sean el pretexto para desarrollar habilidades y no cajitas seriadas en secuencias tontas como español 1, 2, 3; así cabría la posibilidad de que los niños aprendieran cosas de comunicación como asertividad; ya entrados en gastos, ¿qué les parece algo así como “se vale copiar“? Sí, copiar, pero con la condición de argumentar y mejorar y contrastar; después de todo así funciona la vida, es un copy-paste-mejorar, ¿o no? La imitación no es mala, lo que lo hace malo es hacerlo pasar como original o propio, al menos en la vida real. ¡Y sí! Aprovechando que nos hemos metido a cambiar, ¿haríamos mucho daño si otorgáramos títulos no por lo que saben, sino por lo que son capaces de hacer con lo que saben? Así daríamos por ejemplo el grado de ingeniero a quien ha diseñado una pieza original para un componente aeroespacial, o aquel que ha mejorado el proceso de ventas de una empresa, o para el que ha tramitado y obtenido una patente, o a la chica esa que ya tiene su propio negocio y ha contratado a su primer empleado. ¿Por qué tener a los niños sentados todo el día calladitos y autómatas, pericos y expertos de la repetición? Sumémosle al se vale copiar, un “se vale jugar“. ¿Y si en vez de enseñarles respuestas, les enseñamos a preguntar? ¿Si en vez de hablar, les mostramos cómo escuchar y observar?

Ya basta de dar títulos a personas que saben mucho, pero que no son capaces de hacer nada con lo que saben.

En realidad estas ideas no son ni nuevas ni mías, y tampoco son las mejores ni las únicas; mi intención es mostrarles que hay muchas maneras de matar una mosca, y que la que estamos usando para educar ya no sirve; no sólo es arcaica y obsoleta, sino que es dañina y contraproducente; responde a necesidades de un mundo que ya murió y del que sólo queda el cadáver

¿Ven para dónde voy? A un mundo educativo más útil, sí, necesitamos que la educación sea útil, que sus resultados sean más empleo, más riqueza, mejor calidad de vida, un planeta más sano, una sociedad más justa; es decir, que logremos pasar del saber al hacer; y el modelo actual simple y sencillamente ha fracasado, no importa cuánto lo parchemos (reformemos, pues); no, no son parches lo que necesita el sistema y el modelo educativo, lo que necesitamos es cambiarlo por otro diferente. Seguir por el mismo camino es seguir caminando el camino del fracaso.

Hoy es el día

En la ruta que caminamos siempre hay momentos en los que tenemos que decidir si mantenemos la misma dirección o si cambiamos; México está en uno de esos momentos, y yo estoy convencido de que la ruta que hemos seguido hasta hoy no es ya la correcta; tenemos que optar por una dirección distinta, una que nos ponga en un proceso acelerado de generación de confianza y riqueza; tenemos suficientes tratados comerciales y relaciones exteriores con las cuáles acceder a los mercados que pueden comprar nuestros productos y servicios; tenemos suficiente talento y recursos naturales para poder encauzar y liberar una verdadera revolución de emprendimiento, y además, tenemos la oportunidad mundial de emprender con tecnologías de alto impacto.
Los ciudadanos y el gobierno necesitamos enfocar nuestros esfuerzos en estimular y construir los ecosistemas regionales de emprendimiento que permitan primero cambiar el rumbo, y que después, en plazos cortos, permitan fundar y catapultar muchas más empresas mexicanas que compitan globalmente; el muro de nuestras fronteras no debe estar en nuestras mentes ni en nuestras ventanillas gubernamentales; no podemos poner trabas a la creación de empresas y empleos mexicanos, no debemos de poner aranceles internos ni cercar mercados internos con normatividad obsoleta.
México tiene hoy la oportunidad de oro en sus manos, cada uno de nosotros debe decidir si caminamos por la misma ruta perdedora o si construimos una nueva; empieza por no ser espectador, por no esperar a que alguien más de el primer paso; empieza por ser proactivo llamando y exigiendo a tu representante en el congreso para que cambie la normativa que no sirve y libere de sus ataduras al emprendimiento mexicano, a que canalice los recursos públicos a la generación de riqueza y de empleo y menos, mucho menos a la actividad político electoral; dile que no es tiempo de elecciones, que es tiempo de acciones.
Empieza por hacer de tu empresa la mejor, por dar el 100% en tu empleo, por estudiar y aprender con mayor resolución en las aulas, por levantar la basura que hay en las calles; empieza por educar a los hijos, por enseñarlos a trabajar en función del nosotros y no sólo del yo; empieza por darle a los maestros su lugar y ayudarlos a ejercer; empieza por tantos lugares que basta con que mires al lado y hagas lo que piensas está bien; pero hagas lo que hagas, por favor también empieza por considerar seriamente el emprender la aventura de emprender, de innovar y de competir.
Empieza, como todo, por el principio y el principio eres tú. Ya es momento de aprender nuevas cosas, busca a tu alrededor, seguro encontrarás grupos y personas que están moviéndose, que han iniciado el nuevo camino y te están buscando; haz que tus impuestos jueguen a tu favor, acércate a las oficinas de desarrollo económico, pídeles que te capaciten, pídeles que te apoyen; el principio será lento, pero lo aceleras cada vez que tocas a la ventanilla, cada vez que llevas a alguien más; detrás de esa ventanilla hay personas que son como tú, que están deseosos de que México tome un rumbo distinto; habla con tu jefe, dile que quieres ayudarlo a que su empresa mejore, a que venda más, a que produzca mejor; dile que necesita de tu talento y que estás dispuesto a darlo, que te entrene, que te estimule, que te apoye.
Sal de tu casa con soluciones, contagia al vecino, al pariente y al de la tienda; reparte ilusiones, comparte tus sueños; busca aliados, busca cómo los cómo sís se multipliquen, se mejoren y evolucionen. Verás que no es difícil, verás que somos muchos más de los que te imaginas, verás que a tu lado hay más gente que piensa como tú y que hace, que ejecuta, que cambia, que empuja y que motiva.
Hoy es un buen día para ser mexicano, el mejor día de todos porque hoy es el día en que puedes iniciar el cambio, tu cambio, el de todos. Instala y activa la única aplicación que necesitas en este proceso, se llama imaginación, y cuando la activas abres el emprendimiento, tu futuro.